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miércoles 3 de diciembre de 2008

El comunismo: La mayor secta de asesinos de la historia




Parte I.- El asesinato en masa, los campos de exterminio, el totalitarismo… han sido las aportaciones a la historia de la Humanidad del socialismo.

Dentro de la secta, se mantuvieron debates encrespados y circulares, en los que se discutía cuándo, a través de qué pasos en el proceso debía llevarse a cabo la “solución final”, el exterminio de la diabólica burguesía. El conjunto de esas cepas de la secta destructora se dio a sí misma el nombre de movimiento socialista.
El asesinato en masa, los campos de exterminio, el totalitarismo… han sido las aportaciones a la historia de la Humanidad del socialismo.

Varios son los peligros que han tenido que afrontar las clases medias. Cuando sus éxitos parecían incuestionables apareció la secta más grande de asesinos que ha conocido –hasta ahora- la Humanidad: el comunismo. Los comunistas pusieron en marcha vetas de odio como no se habían conocido antes. Engendraron el “matonerismo” político en dimensiones nunca antes imaginadas. Haciendo reclamación de los más viejos instintos de la especie, proclamaban sin ambages, su disposición al exterminio de todas las clases medias, de la burguesía.

Mientras el sueño de todo trabajador ha sido siempre mejorar la posición de los suyos, plutócratas diletantes e intelectuales resentidos querían convertir, a cada uno de ellos, en un asesino. Tergiversaron la realidad con tosca suficiencia. Sostuvieron groseros errores, de los que eran incapaces de corregir, con absurdos dogmatismos indicando que el precio de una mercancía y, por tanto, del trabajo es igual a sus costes de producción, sin percibir, como ya se había hecho tiempo antes, el valor subjetivo, la utilidad marginal, de los bienes de consumo.

Presentaron la emancipación de las gentes como nueva forma de esclavitud y, llevando la reacción al extremo, propugnaron como panacea la supresión de la propiedad privada, pretendiendo devolver a la Humanidad a los tiempos prehistóricos y sometiéndola a la brutal opresión de un Leviatán que, ni en las peores pesadillas, había sido ideado por los espíritus más ruines y deshumanizados. La exaltación de la caverna y el instinto criminal se pretendieron síntesis futura, marcada por leyes científicas inexorables. El proletariado nunca existió. Fue categoría intelectual inventada.

Dentro de la secta, se mantuvieron debates encrespados y circulares, en los que se discutía cuándo, a través de qué pasos en el proceso debía llevarse a cabo la “solución final”, el exterminio de la diabólica burguesía. El conjunto de esas cepas de la secta destructora se dio a sí misma el nombre de movimiento socialista.

Si el comunismo chorrea sangre por cada una de sus letras, y ha sido el inventor de formas extremas de explotación del hombre por el hombre, de trabajo esclavo, el socialismo no ha hecho otra cosa, en su historia, que asesinar a las clases medias. En ocasiones, procedían a cruentos ajustes de cuentas internos, mas todos coincidían en la saña contra las clases medias, en la pulsión genocida.

El asesinato en masa, los campos de exterminio, el totalitarismo… han sido las aportaciones a la historia de la Humanidad del socialismo, dentro de cuyo espectro los comunistas no han sido distintos, simplemente han sido los más cerriles y los más sanguinarios. Los partidos socialistas no están al margen de ese elevado patrimonio genocida.



Pautas comunes: partido único, Estado confiscador e intervencionista, odio a la libertad y a las clases medias. La mayor maquinaria de matar seres humanos, en proceso industrial, ha sido mantenida como una reliquia de los niveles del mal a los que puede llegar el hombre, bajo el influjo del totalitarismo.

Del tronco común totalitario, surgieron los fascismos, escisión nacionalista del socialismo. Abandonaron el internacionalismo proletario para abrazar el nacionalismo y trocaron la lucha de clases por la de razas, centrando el compartido odio a la burguesía en la judía, en la que encarnaron todos los males que achacaban los comunistas al conjunto de las clases medias. Asumieron, por último, el militarismo de la reacción aristocrática.

El fascismo y el nacionalsocialismo fueron herejía dentro de la ortodoxia comunista, fueron socialismos. No inventaron ni el uso de la violencia como forma de política, ni el terror para desarmar al adversario, ni la supeditación de cualquier principio moral al poder, ni tan siquiera los campos de exterminio. El odio entre comunistas y fascistas fue el cainita que se da entre miembros de la misma progenie, entre sectas destructivas en competencia.

No faltaron tiempos de relaciones estrechas en las que unos y otros se hacían regalos de víctimas propiciatorias para sus insaciables maquinarias del crimen en serie. Ni tampoco continuos trasvases, con el celo del converso, entre las dos orillas de la bestia totalitaria. Ni perversos desasosiegos por los que los socialistas perseguidos, en el fratricidio, se dolían de no haber sido más extremistas, más intensos en sus odios, más dispuestos al asesinato.

Socialismo, comunismo y fascismo… una misma cosa. Eso es una evidencia histórica.

Pautas comunes: partido único, Estado confiscador e intervencionista, odio a la libertad y a las clases medias. La mayor maquinaria de matar seres humanos, en proceso industrial, ha sido mantenida como una reliquia de los niveles del mal a los que puede llegar el hombre, bajo el influjo del totalitarismo. Puede rezarse un kadish –la oración hebrea por los muertos- en Auschvwitz I, en Bikernau, el segundo de los campos, y también en Treblinka o Sobibor. Tenemos imágenes espeluznantes de las fosas comunes y los cuerpos famélicos, tras la liberación de los campos de exterminio. En Auschwitz se asesinó a un millón y medio de personas. El Holocausto representó el asesinato de más de seis millones.

Se ocultan los genocidios del comunismo, cuya suma supera los cien millones de asesinatos por represión. En su nombre, se han batido récords que parecen increíbles. No ha habido dirigente comunista que no haya utilizado el terror para acceder el poder y que, una vez alcanzado, no lo haya utilizado para el asesinato en masa. Decenas de millones en Rusia y China. Apenas tenemos testimonios gráficos de esta barbarie, de los campos del archipiélago GULAG. No se trata del inmediato pasado. En los últimos años, en Corea del Norte han muerto más de tres millones de personas por hambre. En Cuba, se fusila al amanecer y se encarcela a los disidentes.



Socialismo y comunismo no sólo han sido la ingeniería social más extensamente experimentada en el tiempo, también alcanzaron, como pensamiento único, el control de las universidades y de la mayor parte de los cauces de difusión de la cultura. Los defensores de la sociedad abierta han sido disidentes en las democracias.

Tras el fracaso en el intento de exterminio, en el postotalitarismo, los socialistas han encontrado más rentable expoliar a las clases medias.

¿Y los partidos socialistas? ¿No revisaron sus postulados y asumieron los principios democráticos? Sólo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando, con generoso sacrificio, los vástagos de las clases medias defendieron los principios de la libertad.

Antes de eso, los socialistas sin excepción participaban de la sentencia universal de muerte contra la burguesía y hasta hace dos días, casi todos, de la ideología sustentadora de ese odio criminal de clase. El socialismo no pertenece a la gloria de la especie, ni a sus ansias de injusticia, sino a su miseria y a sus más bajos instintos depredadores.

La exculpación del socialismo, el ocultismo de los genocidios comunistas tan intensos y universales adquieren las características de una conspiración interesada. Porque socialismo y comunismo no sólo han sido la ingeniería social más extensamente experimentada en el tiempo, también alcanzaron, como pensamiento único, el control de las universidades y de la mayor parte de los cauces de difusión de la cultura. Los defensores de la sociedad abierta han sido disidentes en las democracias.

Tras el fracaso en el intento de exterminio, en el postotalitarismo, los socialistas han encontrado más rentable expoliar a las clases medias. Mientras éstas rechazan vivir a costa de los demás, ser de izquierdas consiste en tratar de vivir del sudor de otros, mediante sublimaciones semánticas con pretendidas ínfulas morales. Socialismo ha devenido en coartada del parasitismo fiscal de nuevas manos muertas.



La proverbial ingenuidad de las clases medias les ha hecho incapaces de sospechar que se trataba, lisa y llanamente, de vivir a su costa, de parasitarlas. Como ellos nunca han querido explotar a los demás, les ha parecido inconcebible que quisieran explotarles a ellos y, mucho menos, que para ello pudiera utilizarse la moral como subterfugio.

El proceso que va desde el intento de exterminio a la depredación sistemática de las clases medias se inicia tras la segunda guerra mundial. Mezcla de chantaje mediante la amenaza comunista y de hábil coartada moral manteniendo la especie de la intrínseca injusticia de la fórmula de liberalización económica denominada capitalismo.

El socialismo, que nunca antes había sido democrático, salvo como posibilismo, se ofreció como legitimador ante al riesgo totalitario. Frente a las democracias populares, había de marcharse por la senda de las democracias sociales o socialdemocracias; frente a la depredación y el genocidio, la expoliación. Era preciso administrar dosis elevadas de intervencionismo, de coacción estatal, de violencia legal desde las instancias administrativas, penalizando la iniciativa y haciendo gravoso el ejercicio de la responsabilidad.

Había que mantener, para ello, a las clases medias amedrentadas. Frente a la evidencia, de los beneficios de la libre iniciativa, el socialismo se aprestó a sostener de continuo la ética superior del intervencionismo sobre la iniciativa personal, dañada de raíz por el afán de lucro, haciendo pervivir la vieja acusación comunista. El capitalismo era eficaz pero injusto o, como se ha repetido hasta la saciedad, era capaz de generar riqueza pero no de redistribuirla. El socialismo sostenía, de esa forma, una curiosa dicotomía, una absurda antinomia entre ética y eficacia, como si fuera posible una ética ineficiente, como si provocar miseria –es lo que han hecho siempre- fuera moral.

Las clases medias siempre han partido con un hándicap. No han tenido tiempo para disquisiciones retóricas. Se han dedicado a resolver problemas, no a crearlos. Han estado siempre demasiado ocupadas en trabajar, en sacar adelante sus familias, sus profesiones, sus negocios y sus sociedades. Al tiempo, han respetado las buenas intenciones de sus críticos. Han dado por supuestas, aunque no las entendieran, ni compartieran, sus proclamadas altas motivaciones, siempre erigiéndose en representantes y portavoces de los trabajadores, de los desheredados, de los pobres.

La proverbial ingenuidad de las clases medias les ha hecho incapaces de sospechar que se trataba, lisa y llanamente, de vivir a su costa, de parasitarlas. Como ellos nunca han querido explotar a los demás, les ha parecido inconcebible que quisieran explotarles a ellos y, mucho menos, que para ello pudiera utilizarse la moral como subterfugio.

Además, los miembros de las clases medias, partidarios de la racionalidad y la ilustración, tendieron a respetar ese discurso hegemónico que, desde la “catedocracia” se aventaba de continuo, con el que se les acusaba de la responsabilidad de cuantos males sucedían en el mundo y de cuantas injusticias quedaban sin resolver. Al fin y al cabo, la idea más cara a la izquierda, la más originaria es que el burgués es, por definición asesinable, e incluso que el homicidio en masa formaba parte del sentido de la historia. Ahora los socialistas estaban dispuestos a acomodarse y a revestirse con los ropajes del perdonavidas.

El socialismo adquirió, de esa forma, las características de un peaje, una especie de indulgencia laica para, mediante la intervención estatal, tranquilizar las inquietas conciencias de las clases medias, cuyo afán de lucro continuaba siendo, por de pronto, un pecado original, en el que recaían de continuo. El comunismo se mantenía, además, como el fantasma amenazante.

Las democracias se infectaron de intervencionismo, de comunismo, como un salvoconducto. La libertad se trocó en concesión del Estado. La depredación se legalizó y se sistematizó. Leviatán creció sin tregua respetando los ritos democráticos, alimentándose de un humus de complejos de culpa esotéricos. Fueron nacionalizados sectores enteros fagocitados bajo el apelativo de estratégicos.

La socialdemocracia se ofrecía como bálsamo, mas nunca abandonaba la nostalgia de la sentencia de muerte universal, para evitar que se apagaran las brasas del síndrome de Estocolmo colectivo. Cada partido mantenía, en los archivos, su programa máximo y en los congresos no dejaban de escucharse los sones de La Internacional a cuyos acordes se había conducido a las fosas comunes a los emprendedores miembros de las clases medias. De cuando en cuando, se nacionalizaba algún sector, incluso el crédito, para que no se olvidara que la propiedad privada era un mal, menor, necesario, pero mal al fin y al cabo, causa última de toda injusticia.

No hubo aspecto del programa comunista que dejara de ponerse en práctica: los impuestos se tornaron progresivos, penalizando el esfuerzo y desincentivando el trabajo, las fauces de Leviatán se cebaron en las herencias, castigando a los amorosos de sus vástagos y a los menos dilapidadores, se extendió el sector estatal en las industrias y se incidió en ese error, a pesar de sus inmediatos déficits, se estatalizó la enseñanza para inculcar en el alma de los niños la adoración al Estado y la legitimación del hurto organizado.

Tomado de: Atina Chile

Van 3 importantes comentarios en este post:

Anónimo dijo...

He leido todo lo que escribió y ralmente me aprecio mui interesante. Todavia estoy en edad escolar y este tema aun no lo vi en el colegio. Me interesa demasiado como para esperar a que me lo enseñen, y cuento con la trizte idea de que quizas el desorganizado temario no abarque este tema el año que viene. Ruego disculpe mi ignorancia , pero se que entendera y aceptara responder mis inquietudes.
Lo que se de los comunistas es que querian eliminar las clases sociales y el estado, y por parte de los socialistas que querian mejoras a nivel laboral y medico. Eso es lo que me enseñaron. Mi duda surge cuando me encuentro con "homiciodios comunistas, matanzas comunistas, etc" Viendolo asi no parece que hubiera que estar en contra, siempre me hicieron verlos como luchadores sociales, que pelean por sus ideales. Pero luego, tras ver algunas paginas de internet, (que ninguna cuenta con informacion tan detallada como la de usted), me encuentro con la sigueinte duda :¿Es verdad que fusilaban a los de clase media porque estaban a favor de la clase campesina, es decir la clase baja? No lo entiendo. Antes que nada, imagine que el comunismo nunca habia llegado al poder, por el tema del macartismo que se dio en una potencia mundial. Pero veo que me equioqe. Ahora digame, ¿los ideales comunistas no son dignos de admiración? ¿No cree usted en algun tipo de anarquismo y eliminacion de clases, para asi la eliminacion de conflictos sociales de mayor indole? Se que es utopico pensar en todo esto, por el grado de capitalizacion pero yo a mi corta edad me lo pregunto. Espero que sepa disculpar mi falta de conocimientos historicos y demas. Me gustaria mucho que deje la respuesta asi puedo leerla. Muchisimas gracias ! Andrea .

Víctor dijo...

Estimada Andrea: Me obligas a ser totalmente sincero dada la honestidad de tu pregunta...

Mira, esta discusión la tuve hace muchos años con un profesor en la U, "el comunismo es la ley", así de sencillo, así de simple, no solo es la ley sino que debe ser una "obligación moral" el poder vivir en paz y en comunidad, respetando los derechos de los demás y sabiendo que mis derechos terminan donde... (Tú ya sabes el resto).

El problema con esta ley es ¿quien la aplica?, sería aplicable si hubiese un "Dios hombre vivo" que la haga respetar e imponga una ley de igualdad a todos (¿El estado pensaste?).

¿Además por que debemos esperar a que otro nos haga e imponga la ley?, ¿Significa que nosotros no podemos percibir lo que es correcto por nosotros mismos y hacernos la ley por nuestra cuenta?, por lógica la conveniencia de una mayor estabilidad y comercio con el otro haría que terminemos respetando sus leyes y consensuando, negociando y llegando a un acuerdo para que exista un equilibrio entre las diferentes leyes o consciencias.

Ya no somos niños como para que nos “hagan la ley”, el concepto de un Estado dador de leyes es un concepto que crea dependencia y nos impide madurar – crecer como seres humanos, nos deja niños e inconscientes, esperando todo del “Dios Estado”, sería como regresar al Paraíso Bíblico, ante una total dependencia del “Dios Padre” y, si te das cuenta la fantasía del paraíso no es nada mas que la percepción del feto ante su dependencia a la matriz materna, el nacer… es la libertad, pero nos hicieron creer que es un castigo, para que busquemos regresar a el, de forma regresiva, como un proceso esquizofrénico.

La matriz, estimada Andrea, es el Estado, según muchos libertarios…

El verdadero anarquismo no está en el comunismo, está en el "anarcocapitalismo" lee algo de Hayek, Popper y la escuela Austriaca, lo que verdaderamente rompe las clases sociales es la necesidad e comerciar con personas diferentes a nosotros y beneficiarnos (mutuamente) de su producto y del que le ofrecemos.

El concepto de Dios es un concepto psicótico, perfección, todo poder, toda presencia, toda consciencia, quien lo asume o quienes lo asumen se psicotizan a la larga (¿te suena lo de el poder absoluto corrompe absolútamente?), es demasiado difícil ser un líder ya que el fantasma de ese Dios psicótico y psicotizante está y estará presente siempre ya que existe como un arquetipo probablemente (Jung)

Además que existen líderes con serios trastornos mentales no desarrollados (latentes) que al llegar al poder desencadenan en explosiones psicóticas por las razones que ya te expuse, para muestra un botón el caso Schreber que analizó con gran éxito Jacques Lacan.

Podríamos pensar que los comunistas aparecen con buenas intenciones... si, pero recuerda que el infierno está repleto de personas con buenas intenciones, el poder, sus ambiciones personales, el ego, al final los pervierte por completo, se pervierten tanto ellos como sus ideales.

Todo ideal que busca el bien común y la libertad es digno de admiración el problema es “como lo aplican” y si es posible aplicarlo o solo es una utopía filosófica.

El comunismo en si no se ha aplicado según sus seguidores en ninguna parte del mundo ya que es el estadío final, donde todo el mundo comparte todo, todos se aman, son solidarios y bla, bla, bla, el proceso para llegar hacia allá se llama socialismo y no se ha aplicado jústamente por lo absurdo de sus postulados, mírate esto que el burro de Chávez quiso imponerles a los Venezolanos: link

Una cosa es el comunismo como filosofía, otra muy distinto es el comunismo como revolución armada (guerrilla), ese es un concepto totalmente pervertido, ya que la revolución social de la lucha de clases ya se da en la actualidad gracias a los accesos públicos a la tecnología y al conocimiento, que si bien no es gratis cada vez baja mas de precio por el mismo sistema comercial del mercado de atraer a las masas para obtener ganancias (publicidad etc...), a eso también se le llama la moral de la economía del libre mercado.

A la larga los comunistas terminan identificándose y convirtiéndose en lo que ellos mismos rechazaban: "Su padre" (el incesto, el Edipo, lee algo de Freud)

Freud en su texto: "Tótem y tabú" lo explica mejor en ese sentido, aunque se diga que es antiguo y todo eso, aun se lo estudia y no ha sido desvirtuado en absoluto (sigue más vigente que nunca), el texto es muy largo y complejo, te recomiendo leerte algún compendio de ese libro (ya lo he de publicar algún día).

Considero que ya vivimos en comunismo, puesto que nadie es poseedor de nada, la propiedad privada es una gran mentira, las casas donde vivimos no son nuestras sino que nos son alquiladas por el estado, (por eso pagamos predios), nos obligan a pagar impuestos, que van en teoría al beneficio común so pena de cárcel o retiro de los bienes a quienes no tributan.

Ya vivimos en un comunismo, donde nos obligan a buscar un consenso con el otro, independiéntemente si lo deseamos o no.

El comunismo se me parece muchísimo (en el mas sublime, fantasioso e idealizado de los casos) con el Budismo, la renuncia a todo lo material, la búsqueda de lo espiritual, el rechazo de lo plástico, buscar el amor en otro, etc...

La diferencia clara es que el Budismo no le es impuesto absolútamente a nadie, es una revolución que nace en cada corazón, (Velasco Ibarra dijo algo parecido).

No se puede obligar a nadie a ser solidario con nadie, ni te pueden obligar a corresponderle a nadie de una forma en la que no quieres, sobrevalorando las carencias del otro sin poner en la balanza tus propias carencias, necesidades, aspiraciones y ambiciones.

Una persona le brinda muchas veces por merecimientos a otro su amor, cariño y amistad pero solo a quien se lo gana, no por una obligación del estado.

Si… definitivamente el comunismo es una filosofía muy hermosa si lo ves solo como eso: "FILOSOFIA", el problema está cuando se lo impones a la gente por medio de una constitución por la fuerza a todos los demás.

El aspecto jurídico del comunismo es una verdadera locura, ya que se presta para reales "cacerías de brujas" (locura), que es a lo que te refieres en una de tus preguntas, (resumiéndola).

La imposición de sus leyes por medio de la fuerza mas no de la invitación, utilizando a las fuerzas armadas, la policía, al pueblo engañado y zombie, es un verdadero crimen.

El odio y envidia sembrado en las mentes de los más carentes en lo material, es otro crimen.

La cobardía al hacerles creer que la culpa de su pobreza son los ricos es el crimen (además de la estupidez) mas grande.

En lo referente al Macarthismo, pues es una página negra en la historia de la derecha mundial producto de la paranoia como lo son las dictaduras militares represoras anti izquierda y como no el necesariamente recordado Nazismo (muchos no lo integran a este grupo, por sus tintes racistas), pero ten por seguro que los millones de muertos producto de dichas represiones, no superan los millones de muertos producto de las represiones comunistas.

Mi posición es parcializada (lamentáblemente quizá), yo si creo en la respuesta armada ante la insurrección armada socialista como única solución, si buscas una posición mas objetiva te recomiendo leer a los verdaderos liberales que están en contra tanto de los genocidios de derecha como de los genocidios de izquierda (razón por la cual no vas a encontrar en mi blog referencias culposas a las represiones de derecha, sino mas bien justificaciones y glorias).

Esto se da porque pertenezco a la derecha clásica (con ciertos tintes liberales), que considera justa la respuesta en igual fuerza a la insurrección de izquierda considerada por nosotros absurda dados sus acciones criminales como, narcotráfico, extorsión, secuestro)

La anarquía... quisiera ser "anarcocapitalista" por que eso sería ser mas purista, pero me considero del grupo de los basureados y criticados "miniarquistas", yo si creo en el Estado, aunque como un ente comercial (empresa que administra dineros del público), ante el cual se contrata sus servicios mediante el pago de impuestos, para obtener de el seguridad, salud y protección jurídica, para mi el concepto de estado debería ser una especie de Seguro social nada más, que resuma todo lo anterior y que no le imponga nada a nadie, con el cual se beneficiarían los mas pobres, ya que su servicio sería muy barato, a la par de otros mas caros y privados, "invitar" a los ricos a colaborar con ese seguro - estado de forma voluntaria por moral y solidaridad y que ese Estado represente en su presidente los ideales de igualdad y prosperidad para todos.

Ese presidente sería presidente y protector de los pobres (una especie de abogado del pueblo), ya que los ricos no necesitan dada su autosuficiencia económica ningún presidente ni protector.

Ese es chiquilla mi concepto de anarquismo, yo si creo en el Estado (aun), pero creo en un Estado que permita la libertad de sus ciudadanos y reconozca la libre determinación de su voluntad.

Y bueno si, je je je, me jacto de ser exhaustivo con mis investigaciones XD XD XD, creo que es un deber y una obligación, dar la mayor cantidad y calidad de información, gracias por ese comentario :D :D :D

Víctor.

Anónimo dijo...

He visto varios debates al respecto en la "Blogosfera", y algo que siempre me llama la atencion es que se desbaratan hablando de ideologias, de lo malo del Capitalismo y el porque debemos dirigirnos hacia el Socialismo. Pero no recuerdo haber visto a ningun defensor de el Socialismo(para empezar)mencionar el factor humano. Pieza FUNDAMENTAL dentro del engranaje Socialista. Porque no lo mencionan?

Sera por simple ignorancia, porque no lo consideran verdaderamente importante, porque de plano no lo consideran, o porque saben que ahi esta la parte labrada del asunto?. Para intentar que el Socialismo tenga exito. Necesariamente deberia existir una Cultura inclinada hacia ello. Es decir que si tu ganas $ XXX tengas toda la buena voluntad del mundo como para Tu mismo sugerir que $ XXX/2 vayan para la Salud, Educacion y demas. Porque sabrias que ese dinero iria a buenas manos Administrativamente hablando y finalmente redundaria en el beneficio colectivo. Por ende al salir a la calle verias un pais diferente con mucha mas personas educadas gozando de mejor salud, etc. Verias un pais entero satisfecho de colaborar y ver resultados. Pero el factor fundamental esta en que TU seas quien tenga la voluntad de colaborar. Y asi como Tu, tambien el resto de tus compatriotas. TODOS. Ahora, es posible eso?

La URSS ya dio buena cuenta de ello. Sus lideres se volvieron Elitistas y su pueblo les valio un carajo. Fidel Castro vive una vida totalmente diferente a la de su pueblo. Ahi NO se ve la solidaridad. En Ecuador vemos como se ROBAN nuestro dinero. Vemos como lo desperdician. Vemos que lejos de tener una cultura solidaria el presidente Insulta a sus compatriotas y lucha contra un ciudad que pertenece al Ecuador como lo es GYE, lejos de ser solidario; Tiende a destruir lo poco bueno que hay. Como pretenden llevar a cabo un plan de semejante magnitud con pillos a la cabeza?. Con gente a la que no le interesa nada mas que sus ambiciones personales. Ya sean estas de Poder o de Dinero. No, asi no se puede.

Otra cosa que no se menciona; Es que en el supuesto caso de que arrancaramos un proyecto Socialista. Nosotros no llegariamos a ver los resultados. Tus hijos tampoco. Eso es cuestion de como bajo 5 Generaciones. La pregunta aqui es: Quiero yo dejar a mis hijos un proyecto que a todas luces se ve destinado a fracasar para que los nietos de tus nietos finalmente reconozcan: "Que estupidos fueron los del 2.009, empezemos todo de nuevo".

Son cosas que no se ponen a Analizar y solamente defienden una teoria que por el momento les parece Bacan, Cool, Pero que si le rebuscas un poco (Lease RESEARCH). Encontraras que te estan vendiendo un Suenio. Y nisiquiera es original. Esto ya lo vivieron en el pasado otros paises.

En fin, ojala que todos pudieramos tener acceso a informacion como la de este post. Eso le abriria los ojos a muchos.

Saludos

Fernando

Atención: Esto no es un diario online ni un medio de comunicación oficial, es un blog personal de mi exclusiva propiedad tanto como mis pensamientos y mis palabras, aquí escribo lo que se me antoja sin ninguna visión ni misión social, este blog posee una orientación libertaria y su principal objetivo, aparte de servirme de desfogue, es promover abiertamente el anarcocapitalismo y el individualismo extremo y su meta final es exterminar la ignorancia, la estupidez y el socialismo. Que quede bien claro que no soy comunicador social y no estoy obligado a ser imparcial, mi orientación política es de derechas y los escritos aquí presentados serán siempre políticamente muy sesgados, la veracidad de los artículos de este blog depende de sus fuentes, revísalas siempre y da fe de su contenido.

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