La proyección es un mecanismo psicológico por el cual una persona le atribuye a otra, lo que en el fondo esta misma persona lo es.
Así por ejemplo; si una persona es mafiosa, le dirá a otra mafiosa. Si es ladrón, le dirá a otra ladrón y si es un violador, le dirá a otra violador, etc.
Este es un mecanismo que utilizan quienes tienen traumas psicológicos profundos y no pueden tener una vida tranquila.
Los que se proyectan con esta forma de defensa; siempre atacan primero para no demostrar sus debilidades interiores.
Le echan la culpa de todo lo malo que les pasa a los demás y lo hacen con una agresividad incontrolable, sea esta física o verbal.
Estos individuos son resentidos sociales. Tienen grandes complejos por las cosas que nunca tuvieron a pesar de obcesivamente ambicionarlas. Estos traumas terminan formandoles un carácter que se caracteriza por la intolerancia y los convierte en seres iracundos e irascibles.
La proyección se da en individuos con personalidad paranoica.
Se presenta con mayor predominancia entre los treinta y cincuenta años; a veces antes. Hay casos que se inician en la adolescencia.
Freud pensó que la paranoia era debida a la represión de las tendencias homosexuales.
Agregó que los vanidosos y los Narcisos, son homosexuales reprimidos.
Dijo que los individuos que desarrollan paranoia, por lo común son personas que en su infancia tuvieron algún tipo de trauma causado por la conducta de sus padres. Son seres que no fueron capaces de reafirmar su seguridad interior para sentir confianza en sí mismo, por tener una baja tolerancia en su relación con los demás.
Son personas que se sienten rechazadas y según ellas, se les ha cometido injusticias que no olvidan nunca. Es frecuente que expresen su resentimiento por los rechazos que han tenido. Con frecuencia, evidencian estos hechos con resentimiento y rencor, pensando que la gente siempre los trata de perjudicar.
Son partidarios radicales de impartir la justicia y de la “corrección” totalitaria.
Prepotentes y hostiles, son incapaces de aceptar lo patológico de su ira, proyectando su resentimiento y agresividad sobre los demás.
Estos seres tratan de buscar fuera de su propia persona la causa de sus frustraciones. El paranoico proyecta sistemáticamente sobre otros individuos todas las consecuencias de sus limitaciones y errores.
Un paranoico inteligente es un grave peligro si maneja poder.
El contacto diario con la vida, los problemas y la gente, los hará más irascibles.
Autoritarios y sobrevalorados, en ocasiones son déspotas.
El stress de cada día debilitará cada vez más su yo y acrecentará sus sentimientos de inferioridad ante el carácter desproporcionado de sus ambiciones.
Rápidamente llegarán a ser hipersensibles, irracionales, hoscos, egoístas, y tiránicos.
Esta alteración es más frecuente en el sexo masculino y se caracteriza por interpretaciones distorsionadas de la realidad que circunda a quien lo padece.
El paranoico piensa que a su paso todos lo miran feo, le hacen señas, le sacan la lengua, lo desprecian, se mofan, lo insultan o lo amenazan. Para su anormal percepción une diversos detalles de lo que ve o vive y les da un significado distorsionado.
Piensan que las personas que no están de acuerdo con éllos, lo están en su contra e interfieren con sus planes. Están íntimamente convencidos de que todos los que no los adulan son sus enemigos y los insultan.
Creen que sus opositores pertenecen a alguna organización contraria a lo que hacen, o a alguna secta religiosa que está en su contra o a partidos políticos de la oposición, etc.
Fuera de esta percepción delirante que tiene el sujeto, conserva su claridad de juicio y por lo tanto en muchas ocasiones, puede convencer a muchos seguidores para desempeñar liderazgos que conciten el arrastre masivo de gente con mucha eficacia.
El paranoide está ligado al carácter explosivo.
Este se caracteriza por la permanente inestabilidad del estado afectivo y el humor. El ser que lo padece se exalta y presenta exabruptos coléricos desproporcionados, causados por un estímulo insignificante o el stress.
Según Freud, en muchos casos esta agresividad se da contra las mujeres y evidencia una homosexualidad consientemente reprimida, que molesta y provoca una ira que se canaliza hacia el sexo femenino.
Las explosiones desmedidas del carácter o diátesis explosivas, son la ira, el odio y la violencia.
Los exabruptos o períodos de exaltación, pueden ir acompañados cuando son intensos, de elementos irracionales que evidencian un estado transitorio confusional de su juicio.
Sin embargo, las personas afectadas con este fenómeno, a pesar de que no pueden controlar estos estallidos, no presentan conducta delictiva o antisocial.
Los sujetos que padecen de la llamada personalidad paranoide, son catalogados también de personalidad agresiva, precisamente por ser la agresión una de sus principales manifestaciones.
Sin embargo el individuo que padece esto, aparenta ser muy amigable y sonriente. Es muy proclive al beso, el abrazo y la broma superficial, mostrándose como bien ajustado en la sociedad, pero solo cuando no exista un motivo de stress o cuando no se lo contradiga.
Todo lo que tocan lo caotizan.
Su entorno se vuelve conflictivo y permanentemente confrontan con las personas de su alrededor creando zozobra.
Para este padecimiento no existe tratamiento farmacológico o psicoterapéutico descubierto y generalmente son los excesos cometidos por quienes lo sufren, los que llevan a la posterior reacción de quienes viven en su entorno.
Lo que he escrito no es de mi pensamiento; ni autoría.
Es la transcripción textual del capítulo referente a los individuos paranoicos del tratado de psiquiatría del Dr. Agustín Caso; uno de los grandes maestros de la psiquiatría mundial.

Así por ejemplo; si una persona es mafiosa, le dirá a otra mafiosa. Si es ladrón, le dirá a otra ladrón y si es un violador, le dirá a otra violador, etc.
Este es un mecanismo que utilizan quienes tienen traumas psicológicos profundos y no pueden tener una vida tranquila.
Los que se proyectan con esta forma de defensa; siempre atacan primero para no demostrar sus debilidades interiores.
Le echan la culpa de todo lo malo que les pasa a los demás y lo hacen con una agresividad incontrolable, sea esta física o verbal.
Estos individuos son resentidos sociales. Tienen grandes complejos por las cosas que nunca tuvieron a pesar de obcesivamente ambicionarlas. Estos traumas terminan formandoles un carácter que se caracteriza por la intolerancia y los convierte en seres iracundos e irascibles.
La proyección se da en individuos con personalidad paranoica.
Se presenta con mayor predominancia entre los treinta y cincuenta años; a veces antes. Hay casos que se inician en la adolescencia.
Freud pensó que la paranoia era debida a la represión de las tendencias homosexuales.
Agregó que los vanidosos y los Narcisos, son homosexuales reprimidos.
Dijo que los individuos que desarrollan paranoia, por lo común son personas que en su infancia tuvieron algún tipo de trauma causado por la conducta de sus padres. Son seres que no fueron capaces de reafirmar su seguridad interior para sentir confianza en sí mismo, por tener una baja tolerancia en su relación con los demás.
Son personas que se sienten rechazadas y según ellas, se les ha cometido injusticias que no olvidan nunca. Es frecuente que expresen su resentimiento por los rechazos que han tenido. Con frecuencia, evidencian estos hechos con resentimiento y rencor, pensando que la gente siempre los trata de perjudicar.
Son partidarios radicales de impartir la justicia y de la “corrección” totalitaria.
Prepotentes y hostiles, son incapaces de aceptar lo patológico de su ira, proyectando su resentimiento y agresividad sobre los demás.
Estos seres tratan de buscar fuera de su propia persona la causa de sus frustraciones. El paranoico proyecta sistemáticamente sobre otros individuos todas las consecuencias de sus limitaciones y errores.
Un paranoico inteligente es un grave peligro si maneja poder.
El contacto diario con la vida, los problemas y la gente, los hará más irascibles.
Autoritarios y sobrevalorados, en ocasiones son déspotas.
El stress de cada día debilitará cada vez más su yo y acrecentará sus sentimientos de inferioridad ante el carácter desproporcionado de sus ambiciones.
Rápidamente llegarán a ser hipersensibles, irracionales, hoscos, egoístas, y tiránicos.
Esta alteración es más frecuente en el sexo masculino y se caracteriza por interpretaciones distorsionadas de la realidad que circunda a quien lo padece.
El paranoico piensa que a su paso todos lo miran feo, le hacen señas, le sacan la lengua, lo desprecian, se mofan, lo insultan o lo amenazan. Para su anormal percepción une diversos detalles de lo que ve o vive y les da un significado distorsionado.
Piensan que las personas que no están de acuerdo con éllos, lo están en su contra e interfieren con sus planes. Están íntimamente convencidos de que todos los que no los adulan son sus enemigos y los insultan.
Creen que sus opositores pertenecen a alguna organización contraria a lo que hacen, o a alguna secta religiosa que está en su contra o a partidos políticos de la oposición, etc.
Fuera de esta percepción delirante que tiene el sujeto, conserva su claridad de juicio y por lo tanto en muchas ocasiones, puede convencer a muchos seguidores para desempeñar liderazgos que conciten el arrastre masivo de gente con mucha eficacia.
El paranoide está ligado al carácter explosivo.
Este se caracteriza por la permanente inestabilidad del estado afectivo y el humor. El ser que lo padece se exalta y presenta exabruptos coléricos desproporcionados, causados por un estímulo insignificante o el stress.
Según Freud, en muchos casos esta agresividad se da contra las mujeres y evidencia una homosexualidad consientemente reprimida, que molesta y provoca una ira que se canaliza hacia el sexo femenino.
Las explosiones desmedidas del carácter o diátesis explosivas, son la ira, el odio y la violencia.
Los exabruptos o períodos de exaltación, pueden ir acompañados cuando son intensos, de elementos irracionales que evidencian un estado transitorio confusional de su juicio.
Sin embargo, las personas afectadas con este fenómeno, a pesar de que no pueden controlar estos estallidos, no presentan conducta delictiva o antisocial.
Los sujetos que padecen de la llamada personalidad paranoide, son catalogados también de personalidad agresiva, precisamente por ser la agresión una de sus principales manifestaciones.
Sin embargo el individuo que padece esto, aparenta ser muy amigable y sonriente. Es muy proclive al beso, el abrazo y la broma superficial, mostrándose como bien ajustado en la sociedad, pero solo cuando no exista un motivo de stress o cuando no se lo contradiga.
Todo lo que tocan lo caotizan.
Su entorno se vuelve conflictivo y permanentemente confrontan con las personas de su alrededor creando zozobra.
Para este padecimiento no existe tratamiento farmacológico o psicoterapéutico descubierto y generalmente son los excesos cometidos por quienes lo sufren, los que llevan a la posterior reacción de quienes viven en su entorno.
Lo que he escrito no es de mi pensamiento; ni autoría.
Es la transcripción textual del capítulo referente a los individuos paranoicos del tratado de psiquiatría del Dr. Agustín Caso; uno de los grandes maestros de la psiquiatría mundial.

Por: Miguel Palacios Frugone.
Tomado de: Desde mi trinchera
Léase también:
Contestacion a Correa | Brutal infamia del presidente Correa a Miguel Palacios Frugone
Primer intento de analisis psicodinámico a Rafael Correa Delgado
Tomado de: Desde mi trinchera
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Primer intento de analisis psicodinámico a Rafael Correa Delgado




"Mecanismo de proyecciòn en Rafico", es una descripciòn muy bien acertada sobre el individuo que nos gobierna.