Es indignante, si así como lo leen, no lo puedo ni creer, nosotros no existimos para el Ecuador, no formamos parte ni siquiera de su historia, somos basura para ellos.

Cayó a mis manos el libro que reparte el Gobierno Ecuatoriano en las escuelas primarias fiscales, ¿recuerdan el incidente entre Alcaldía y Gobierno por esta situación?, pues vean en que ha terminado.

Un libro plagado de errores históricos donde el contexto es por completo inexistente, llenos de tonterías, creado por imbéciles y que resume lo que ya todos sabemos: “los Guayaquileños somos insignificantes para los Quiteños y para ellos nosotros nunca existimos”.

Aquí la imagen de portada del absurdo libro:

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Vean esta payasada, la cultura Valdivia cuna de las civilizaciónes costeras del Sur de América no existe siquiera, nunca precedió a las que para ellos son: “las grandes civilizaciones antiguas de América”:

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¡VERGA!, ¿y los Huancavilcas, Puneños, Chonos y Manteños?, ¿a donde se fueron?, ¿fueron Colombianos?, ¿fueron Peruanos?, seguramente fueron extraterrestres por que no los veo por ningún puto lado…

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No existen las afrentas que sufrieron los malditos Incas versus nosotros carajo, ¿osea que siempre fuimos amiguitos?, ¿osea que llegaron a conquistarnos y les entregamos el culo facilito como “SI” lo hicieron las tribus de la sierra?

“En Quito se detuvo el Inca algo fatigado (Tupac Yupanqui); mandó emisarios al litoral para que sometieran a las confederaciones que allí habitaban, pero fueron asesinados.”

¿Esto es todo lo que hay sobre nuestra cultura Huancavilca?, ¿un solo párrafo?, ¿nada sobre las afrentas Incas?
Primera afrenta:

El Imperio de los Incas invadió la parte sur del Reino de Quito conquistando a los Cañaris. Luego de esa victoria, los Incas conquistaron sin muchas dificultades la parte central de la sierra hasta llegar a la zona de Quito, donde Tupac-Yupanqui, emperador inca, estableció un gran centro de poder con carácter básicamente militar, y organizaron como provincias del imperio a los territorios.

Instalado en Quito, Túpac-Yupanqui recibió una embajada que le enviarón los Huancavilcas y los Chonos, quienes con el propósito de aprovechar de sus conocimientos le pidieron que les enviara una delegación para que les instruyeran en las doctrinas Incaicas.

Ambicionando la península de Santa Elena y su territorio, envió a lo más grandioso de su ejercito a proponer una alianza a los pueblos que la habitaban, para trabajar unidos por la paz y el progreso del Tahuantinsuyo.

Cuando los emisarios Incas llegaron fueron recibidos con aparentes muestras de gran júbilo, pero poco antes de su partida fueron sorprendidos por los Huancavilcas que les dieron muerte a todos. Los infelices delegados perecieron martirizados a manos de los indómitos habitantes del actual trópico ecuatoriano.

Huancavilcas (Chonos y Punáes), en connivencia, acabaron con los crédulos delegados del Inca, ahogándolos en las profundidades del Golfo de Guayaquil, y celebrando luego un grandioso festín donde devoraron a los pocos que aún quedaban con vida. Los pueblos Huancavilcas engañaron astutamente a Tupac-Yupanqui y mataron a todos sus emisarios.

Tupac-Yupanqui no pudo vengar la afrenta, debido a que exigencias relacionadas con el manejo del imperio lo obligaron a regresar al Cuzco. Parece que fue tan grande la ira que esto ocasionó al monarca Cuzqueño que enfermó gravemente y de dolor murió, no sin antes recomendar a su hijo y sucesor Huayna – Cápac, que tomase venganza o muriese en la contienda.

Pero esto no se queda allí, ellos nos “regalan” otro parrafito:

Huayna Capac vivió sus primeros años en Tomebamaba, luego partió con su padre al Cuzco, para volver cuando entró en ejercicio del poder. Huayna Capac tuvo que pacificar primeramente las tierras del sur que se habían levantado.

¿Esto es todo?, ¿esto es todo lo referente a la segunda guerra que los Incas tuvieron contra nosotros?

Segunda afrenta:

Terrible fue la ira del nuevo monarca Huayna Cápac, alistó un poderoso ejército de orejones y abandonando las regiones del septentrión ecuatoriano, bajó a las costas en son de guerra. Sabedores de estos sucesos los Huancavilcas y viendo que no podían ofrecer resistencia al conquistador, pensaron implorar clemencia y en estas duras cavilaciones estaban cuando algo inusitado iluminó el cerebro del más anciano de los Caciques de la Confederación.

El mismo viejo Curaca, ducho en el arte de la diplomacia y la política, ofreció a su nieta para embajadora. Bien lo sabia él, hombre de mar, curtido en muchas pescas, que el hombre más valiente tiembla ante un bello rostro y que no hay mejor componedor que una mujer hermosa.

Y así sucedió en efecto, lo cuentan viejos Cronistas: pues, a la altura de Yaguachi, Huayna — Cápac vio venir un singular concurso de gentes Huancavilcas, presididos por los Caciques y Curacas y numerosas vírgenes, que en completa formación presentaban a los ávidos ojos del enemigo la hermosa piel canela de la mujer tropical, bronceada por las irreverentes caricias que del sol reciben.

Espectáculo tan hermoso sedujo al joven monarca que era buen catador del sexo débil. Las doncellas avanzaban por en medio de su tropa llegándose hasta el Inca y allí se postraron, tocando el suelo con sus frentes en señal de respeto y sumisión. El aire estaba lleno de dulces melodías salidas de los instrumentos de viento que soplaban sin cesar y el olor a finas esencias rompía el horizonte, haciendo más embriagadora la escena.

Una de las vestales se levantó resueltamente y en lengua de Mantas del Sur habló:

¡Oh, gran señor, depón tu cólera y óyeme! Soy la elegida de mi pueblo para implorar tu perdón; cuando joven, el mar me regaló una promesa y las ondas me dieron sus secretos. Soy de Colonche, del linaje de los Cayche; sal significa mi apellido, pero dulce es mi ser como mi pueblo, mi rostro oval refleja la poesía de mi nombre y en mi carne cimbreante están las virtudes de mi raza, la brisa fresca y marina me acompaña y yo os imploro el perdón de la raza Huancavilca!.

El joven Huayna Cápac, que la había escuchado, dijo: ¡Oh hija de Caciques, eres generosa con los tuyos y yo no puedo dudar de tus sentimientos. Levántate, salvadora de tu pueblo, que te bendecirá eternamente en sus cantares; seré benigno con los culpables del crímen que había venido a castigar!. Y en efecto, lo fue, dice Gabriel Pino y Roca en sus Tradiciones, ya que el Inca, fiel a su promesa, perdonó la vida a todos y sólo decidió reunir a los culpables y apostrofándoles sus crímenes les hizo tirar suerte, mandando ejecutar al 10 por ciento de ellos para que nadie diga jamás que había tenido preferencias. Igualmente decidió que los nobles y sus descendientes se arrancasen los dos dientes delanteros superiores en señal de expiación y arrepentimiento por la infamia cometida, costumbre que perduró hasta la llegada de los conquistadores.

Así una vez mas la astucia de los Huancavilcas los salvó de la muerte y pese a aceptar las imposiciones Incas, nunca asumieron enteramente su control, ya que hubieron continuas revueltas y asesinatos constantes de los emisarios, gobernadores y enviados del monarca Inca luego de su partida, muchas leyendas afirman que los que se arrancaban los dos dientes delanteros en señal de arrepentimiento no eran efectivamente verdaderos nobles Huancavilcas.

Díganme Ustedes si hay algo de lo que acaban de leer en las imágenes a continuación:

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¿Porque nos obligaron a estudiar y a idolatrar a un maldito asesino e invasor como Atahualpa (ahora lo hacen con nuestros hijos), que llegó al Golfo de Guayaquil a darnos muerte y exterminarnos?

Tercera afrenta:

Muchos años después Huayna – Capac ya viejo y por completo cansado de los Huancavilcas, estuvo dispuesto a solucionar para siempre dicho conflicto. Los Huancavilcas tuvieron así un tercer enfrentamiento con los Incas y en esta nueva ocasión fue con el Cuzqueño Atahualpa con solo 16 años, cuando su padre Huayna Cápac le encargó el mando de una campaña militar para someter a los Punáes (del Golfo de Guayaquil) quienes se negaban a pagar sus tributos, esta guerra duró mas de diez años y terminó insoluta ante el apresamiento de Atahualpa por parte de los Españoles.

Pueblo indómito e inconquistable:

Por todas estas afrentas a los Incas los Huancavilcas se ganaron el reconocimiento de todo el Tahuantinsuyo por ser el único pueblo inconquistado por los Incas, llegando hasta el punto de no ser tomados en cuenta en asuntos y decisiones del reino ya que se los consideró aparte. Los Incas siempre evitaron los enfentamientos con este pueblo al cual consideraron indómito, irrascible e inconquistable.

¿Sabían esto de Atahualpa o los engañaron como a todos haciéndoles creer que tenemos algo de herencia Inca?

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Atahualpa no fue nada mas que un invasor que llegó a nuestras tierras a asesinarnos y a someternos, bien dice la historia que gracias a las bajas que tuvo frente a los bravos Huancavilcas, Punaes, Chonos y Manteños que terminó con su ejército diezmado y fue fácil presa para los Españoles, Atahualpa fue apresado en plena dirección de aquella guerra que duró mas de diez años.

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¿Por que nos niegan?, ¿por que niegan nuestra historia?, ¿es envidia acaso por habernos mantenido siempre inconquistables e indómitos?, ¿es el temor a que se sepa que siempre fuimos enemigos los Huancavilcas y los Incas?

Y después… ¿por que diablos somos separatistas?

¡Tu… madre!, ¡tu… padre!, ¿estás de acuerdo con que tus hijos estudien una historia “ASERRANADA” donde nos esconden la verdad y nos niegan nuestra “IDENTIDAD”?

¿AHORA PUES CARAJO, RESULTA QUE SI NOS TERMINARON CONQUISTANDO?