Rebelión en la granja (en inglés Animal Farm) (1945) es un cuento satírico de George Orwell acerca de un grupo de animales en una granja que expulsan a los humanos y crean un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal. La novela fue escrita durante la segunda guerra mundial y, aunque fue publicada en 1945, no comenzó a ser conocida por el público hasta finales de los años 50. Rebelión en la granja constituye una crítica velada de la Revolución Rusa y una sátira sobre la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Stalin.

Argumento:

Los animales de la granja Manor, alentados en su día por el viejo cerdo Mayor, que antes de morir explicó a todos los animales su visión, llevan a cabo una revolución en la que consiguen expulsar al señor Jones y crear sus propias reglas que escriben en una pared.

Todo lo que camine en dos piernas es un enemigo.

Todo lo que camine sobre cuatro patas o tenga alas es amigo.

Los animales no deben usar ropa.

Ningún animal debe dormir en una cama.

Ningún animal beberá alcohol.

Ningún animal matará a otro animal.

Todos los animales son iguales.

Al principio la granja es más próspera incluso que cuando el señor Jones la administraba, pero con el paso del tiempo, los cerdos, que se habían autoerigido como líderes por ser más inteligentes, empiezan a abusar de su poder y manipulan los mandamientos en su favor. Dos de estos cerdos, Snowball y Napoleón, se muestran como los líderes, pero empiezan a mostrar diferencias que acaban cuando Napoleón lanza a los perros contra Snowball, que huye de la granja. A partir de ese momento Napoleón se erige como único líder, manteniendo a todos los animales bajo su dictadura, mediante la amenaza de los perros, y poco a poco los cerdos acabarán adoptando todos los defectos del hombre por los cuales en su día iniciaron la revolución, hasta que el único mandamiento que queda escrito es:

Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

La granja de los animales adaptación de la “Rebelión en la granja” escrita por George Orwell, quien hace una revisión pesimista del Socialismo y el concepto de revolución, pues recordemos que Orwell participó en la guerra civil española (1936), donde él y muchos idealistas del socialismo que propugnaban por “la revolución constante de Trotsky” y el anarquismo, concluirá en el mejor de los casos capturados y torturados por las fuerzas oficialistas, Trotsky es asesinado en México por esbirros de la Unión Soviética, entonces Orwell y su optimismo en el socialismo como medio a la igualdad desaparece, mostrando en adelante una crítica absoluta al totalitarismo en cualquiera de sus formas.

Stalin llegó al poder, sin merecerlo, criado en los barrios pobres de la Georgia pre-soviética, bajo la cruel tutela de un padre alcohólico y golpeador, mediante intrigas logra quedarse con el nuevo gobierno.

El socialismo centralizado sepulta la idea de Lenin y Trotsky sobre la revolución misma, el breve repunte en la economía de la época inicial del Socialismo se desvanece, pronto se hace un sistema asfixiante, globalmente centralizado en un individuo y moralmente criticable.

Cuando Yosif Stalin desplazó sobre el socialismo su modelo centralizado, dejando toda idea revolucionaria, creando a su manera una continuidad del Zarismo, donde él se veía emperador de todas las rusias, millones de personas morirían de su propia Labia, por ejemplo; el mandó a fusilar un millón de su soldados por considerarlos cobardes (Durante la defensa de Stalingrado).

Sin haber participado en la guerra contra el zarismo, él mismo se daría cargos militares, mismo que permitiría a su perro faldero Lavrenti Pavlovich Beria.

El obrero, motor de la economía soviética, pronto termina siendo actualizado a su papel de siervo-esclavo. El intelectual, será comparado por Orwell con un burro, que pese a darse cuenta de los graves cambios de contexto ideológico, no denuncia y su mente olvida fácil y llanamente.

El problema entonces del socialismo y las revoluciones de “bolsillo”, está en su incapacidad para generar contrapesos institucionales adecuados a los ideales bajo los que se construyen. Lastres que hoy día mantiene la actual Rusia en pos de los autodeclarados redentores del sistema.

Al final una revolución sin conocimiento del porqué se lucha termina deformando los propósitos originales de la misma, recordada en la memorable frase de Orwell: “Todos los animales son iguales, pero hay animales más iguales que otros”, frase que describe a los gobiernos totalitarios.

Esto hace que se conviertan sus lideres en aquello que combatían al principio.

Es claro que sin el conocimiento y la claridad de los objetivos se regresa al punto de inicio, por ejemplo la revolución francesa, al emperador Napoleón, es evidente el porqué Orwell llama al puerco que representa a Stalin: Napoleón.

Película animada (Español):

 

 

Libro