El 25 de Julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol (también llamado Santiago Matamoros), patrón de España y de la ciudad de Guayaquil.

Hijo de Zebedeo y Salomé. Era el hermano mayor de Juan el Apóstol. Su maestro Jesús les puso el sobrenombre de «hermanos boanergués» («hijos del trueno»). Su nombre en hebreo es Jacob (יעקב), pero con el tiempo se ha ido deformando (véase explicación). Fue uno de los primeros que recibieron la llamada de Jesucristo, cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano. Tuvo un papel especial en el desarrollo del milagro de la hija de Jairo (Marcos 5, 21-43) y fue uno de los discípulos más apreciados por Jesucristo, de tal manera que estuvo presente en dos de los momentos más importantes de su ministerio -la Transfiguración en el monte Tabor (Lucas, 9) y la oración en el Huerto de los Olivos- junto a Simón Pedro y a su hermano Juan.

Los Apóstoles Pedro, Juan el Evangelista y Santiago el Mayor también son conocidos como los tres predilectos de Jesucristo.

Santiago y su hermano Juan, entran en la vida de Jesús, estando con su padre a las orillas del mar de Galilea. Jesús encontró primero a dos pescadores de Betsaida, Simón Pedro y Andrés, y les dijo que le siguieran y los haría pescadores de hombres. Vio después a los hermanos Santiago y Juan que estaban con su padre el Zebedeo arreglando las redes y también los llamó, pero sin hacerles ninguna promesa, como lo hizo antes a Simón y Andrés. Los animosos jóvenes no sólo dejaron las redes, sino también a su padre con todo lo que tenían. Siguieron a Jesús inmediatamente, sin pedir explicaciones.

Santiago tenía un carácter muy resuelto y generoso. Cuando el Señor le llamó no dudó en dejarlo todo, y luego en su predicación llegaría hasta los últimos confines de Occidente, hasta el Finisterre.

Pero era también extremista e individualista. Una vez pasaban por Samaría, camino de Jerusalén. Los samaritanos no quisieron recibirles. Irritados Santiago y Juan, dijeron a Jesús: ¿Quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma? Jesús les reprendió por aquella dureza.

Otra vez se dejaron llevar por la ambición. Se presentaron con su madre Salomé para pedirle los primeros puestos, cuando restaurase el reino de David. De nuevo Jesús les reprendió. ¿Podéis pasar el trago, les dijo Jesús, que voy a pasar yo? -Podemos, contestaron. Y lo cumplirían.

Pero esto no fue obstáculo para que Jesús diese a los dos hermanos, en unión con Pedro, muestras especiales de aprecio. Los tres solos fueron testigos de la Transfiguración de Jesús en el Tabor, los tres solos presenciaron la resurrección de la hija de Jairo. Así les preparaba para que también ellos solos vieran su agonía en el huerto de los olivos en Getsemaní.

“Dos misiones principales” cumplió Santiago. La primera, dice San Jerónimo, fue llevar el Evangelio hasta las Españas, es decir, hasta las tres Hispanias, la Tarraconense, la Bética y la Lusitana. En España tendría también Santiago su sepulcro, como anota el mismo San Jerónimo.

Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la ciudad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los “Siete Convertidos de Zaragoza”.

Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.

El apóstol Santiago, primer apóstol martir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.

Ya en Zaragoza corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

La tradición que sitúa a Santiago el Mayor en Jerusalén, poco antes de su martirio, la recogen diversos apócrifos neotestamentarios (El libro de la Dormición de María, etc.), todos ellos anteriores al “descubrimiento” de la Tumba del Apóstol. Según estos relatos, cuando María ve cerca su muerte, recibe la visita de Jesucristo resucitado. Ella le pide estar rodeada por los apóstoles en el día de su muerte, pero todos ellos están dispersos por el mundo. Jesucristo le concede su deseo y permite que sea la misma María, por medio de aparición milagrosa, quien avise a sus discípulos. La aparición de María a Santiago se habría producido sobre un pilar en Caesaraugusta (actual Zaragoza), columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa.

Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

Martirio en Jerusalén
Despedir a María

Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.


Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: “Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua”. Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: “Ven tú hacia mí y dame tu mano”. El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.

Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: “Tú serás bautizado en tu propia sangre”. Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.

Fuera de los Evangelios, aparece nombrado en los Hechos de los Apóstoles (Hc 12, 2), cuando, tras una prédica, es martirizado en Jerusalén (es uno de los primeros mártires cristianos) hacia el año 44, degollado por orden de Herodes Agripa I, rey de Judea. Este rey propició el arresto de algunos miembros de la iglesia, para matarlos.

En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato.

Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.

Entonces él habría hecho todo el viaje de vuelta desde España hasta Jerusalén para encontrar a la Virgen (ya que ella se encontraba viva allí, en la capital de Judea) antes de su dormición, y entonces él habría encontrado la muerte ante Herodes Agripa en el martirio.

El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.

Sus discípulos recobraron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia, en una barca milagrosa, guiada solamente por Dios. Se cuenta que su cuerpo fue enterrado en el antiguo palacio de Lupa que fue convertido en Iglesia.

La tumba de Santiago Apóstol fue olvidada por más de 800 años. Bajo el reinado de Alfonso II (789-842), un ermitaño llamado Pelagio recibió en visión, conocimiento del lugar donde se encontraban los restos del Apóstol. El campo donde yacía la tumba escondida se llenó de una luz brillante y desde entonces se le conoce como “Compostela” (Campo de Estrellas).

Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de Asturias Alfonso II el Casto, un ermitaño cristiano llamado Paio le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (España), que había visto unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo.

Santiago Apóstol preparó el camino para la Virgen María en España y también preparó su llegada al “Nuevo Mundo”.

El es el Apóstol de la Virgen María, también es conocido como el Apóstol de la Paz.

En 1519, Cortes llegó a Veracruz, y en Lantigua construyó la primera Iglesia dedicada a Santiago Apóstol en el continente Americano.

También en 1521, cuando México fue conquistado, Cortés construyó una Iglesia en las ruinas de los aztecas que al igual fue dedicada a Santiago Apóstol.

A esta Iglesia era que Juan Diego Cuauhtlatoatzin se dirigía el 9 de diciembre de 1531, para recibir clases de catecismo y oír la Santa Misa, ya que era la fiesta de la Inmaculada Concepción.


En 1981, se reportó el comienzo de las apariciones de Nuestra Señora en Medjugorje (Bosnia) bajo el titulo “Reina de la Paz”.

Ya Santiago Apóstol se había hecho presente. Unos años antes, se había construido una Iglesia en ese lugar dedicada a Santiago Apóstol. Santiago siendo el Apóstol de la Paz, lleva en sus manos las llaves para abrir la puerta que traería la paz a Medjugorie (Bosnia).

En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el “Camino de Santiago” que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.

Santiago Apóstol es patrón de las siguientes ciudades:

- Santiago de Compostela (España)
- Santiago de Chile
- Caracas, Venezuela (la cual fue fundada el 25 de julio de 1567 con el nombre de Santiago de León de Caracas).
- Santiago de Guayaquil (Ecuador).
- Santiago de Cuba
- Santiago de Querétaro (México)
- Santiago de Cali, (Colombia)
- Santiago de Guatemala
- Santiago de Veraguas (Panamá)
- Santiago de Chiuitos (Bolivia)
- Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)
- Provincia de Santiago de México
- Saltillo Coahuila (México)
- Santiago de Sesimbra (Portugal)
- Alanje (Panamá)
- Santiago del Estero (Argentina)
- Provincia de Mendoza (Argentina)

Nota personal

De toda esta historia algo me llamó mucho la atención sobre el Santo Santiago:

Pero era también extremista e individualista.

Ja, ja, ja, entonces, a nivel de metáfora linguística… ¿será esta nuestra herencia significante? (s1, s2, s3, :D), tal parece que los Guayaquileños asumimos perfectamente todos estos significantes implícitos en el nombre de nuestra Ciudad:

“Santiago de Guayaquil”