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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Humberto Maturana y los fundamentos biológicos del orden social


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En su texto “Biología del fenómeno social” (1997), Humberto Maturana analiza los sistemas sociales humanos utilizando las herramientas que le brinda su teoría de la organización autopoiética de los sistemas biológicos. Según Maturana, las ideologías características de la modernidad han especificado uno de los lados de la distinción entre individuo / sociedad colocando valores preferenciales en uno de ellos.

Esto ha originado una oposición entre las visiones individualistas y colectivistas de la sociedad. El propósito del biólogo chileno será demostrar mediante su teoría que lo individual y lo social constituyen una unidad biológica indivisible. Maturana parte de cinco decisiones de teoría que deberán ser asumidos por el lector:

1. La respuesta al problema del orden social sólo será aceptable si logra proponer mecanismos concretos o conceptuales que al operar produzcan los fenómenos involucrados en la pregunta ¿cómo es posible el orden social?.

2. Los seres vivos son "sistemas determinados estructuralmente" por lo que todo lo cuanto ocurre en ellos está determinado por los cambios estructurales auto-generados o “gatillados” en su interacción con el entorno pero siempre en condiciones de autonomía.

3. El cambio estructural tiene lugar ya sea como resultado de la dinámica interna del sistema vivo o como una transformación "gatillada" por la interacción del sistema con el entorno que se encuentra también en continuo cambio.

4. La conservación de la organización autopoiética es la prerrogativa que permite a los seres vivios mantenerse vigentes. Los cambios que sufra la estructura del sistema no modifica su identidad de clase mientras el tipo de organización que le es característico se conserve.

5. Debe existir congruencia entre las transformaciones estructurales del sistema y las del entorno. Dado que las interacciones entre sistema y entorno pueden “gatillar” cambios de estado que destruyen la organización del sistema, todo sistema debe encontrarse en un estado de congruencia continua con el entorno.

A esa congruencia Maturana llama "adaptación". Según Maturana, existe un sistema social "cada vez que los miembros de un conjunto de seres vivos constituyen con su conducta una red de interacciones que opera para ellos como un medio en el que ellos se realizan como seres vivos, y en el que ellos, por lo tanto, conservan su organización y adaptación y existen en una coderiva contingente a su participación en dicha red de interacciones" (Maturana, 1997: 3).

Esta concepción biológica de lo social posee implicaciones importantes:

a) los sistemas sociales están, necesariamente, compuestos por individuos;

b) las características de las interacciones individuales le brindan identidad al sistema social;

c) las transformaciones estructurales del sistema social dependen del comportamiento, migración o deceso de sus componentes;

d) al coderivar componente y sistema, éste se convierte en un selector de cambios en la estructura de cada componente pues sólo en ese medio cada componente logra mantener su organización y adaptación;

e) los componentes pueden interactuar en diversos sistemas sociales lo que ocasiona cambios conductuales y estructurales;

f) debido a los cambios conductuales y a la dinámica interna de los componentes los sistemas sociales están en cambio permanente.

Siendo consecuente con su teoría, Maturana extrapola estas características del funcionamiento de los sistemas sociales biológicos a los “sistemas societales”, “Los miembros de una sociedad humana cualquiera realizan esa sociedad con su conducta, y con ella continuamente seleccionan en sus miembros, antiguos y nuevos, esas mismas conductas." (Maturana, 1997: 10-11).

Para el autor los seres humanos podemos formar parte de diversos sistemas sociales donde nuestras interacciones se encuentran coordinadas y normadas reflexivamente por el lenguaje entendido como mecanismo de coordinación conductual o “conducta primaria” capaz de observarse a sí misma y, con ello, autorregularse y regular significativamente las interacciones por él propiciadas.

Para Maturana una condición para que exista un sistema social es la recurrencia de interacciones cooperativas encaminadas a la coordinación conductual de sus miembros que tiene como resultado un sistema social del cual se coderive la autopoiesis de sus componentes. Es así que los componentes del sistema social (individuos), cuyos comportamientos están seleccionados por la contingencia evolutiva del sistema que les sirve como medio, participan mediante interacciones lingüísticamente orientadas en la reproducción de sí mismos y del sistema que constituyen (autopoiesis).

Debido a que la pertenencia y coderiva de los componentes (individuos) con respecto al sistema social permite el mantenimiento de su organización y adaptación, esta participación es la que define la identidad de clase de individuo en tanto que individuo-para-el-sistema. Es por ello que para el autor la individualidad sólo puede darse dentro de la sociedad y la sociedad es impensable sin el componente lingüístico que permite la reflexibidad individual y social.

El sistema social tiende por ello de manera “natural” (biológica) a la conformación de redes de cooperación entre sus componentes que garantizan la “pegajosidad” biológica (afectividad) que hace placentera la presencia del otro considerado como un igual (en el sentido biológico y simbólico). Las relaciones afectivas de cooperación propician el mantenimiento de la organización del sistema social.

Lo individual y lo social, por tanto no son dimensiones opuestas sino imbricadas. La oposición entre ellas es sólo aparente. De acuerdo con el autor, esta apreciación errónea obedece a una simplificación ideológica de carácter liberal que privilegia la competencia y rechaza las formas de cooperación biológicamente determinantes de lo social.

Un problema que se hace evidente en este planteamiento biológico de lo social consiste en el empalme o superposición de niveles que, desde el punto de vista sociológico, están plenamente diferenciados: los sistemas societales (constitutivos de sentido y constituidos de comunicación) pueden dividirse en sociedad (global), organización (comunicaciones bajo la forma de decisiones acotadas por normas) e interacciones (comunicaciones donde se hace relevante la presencia del otro).

Maturana tampoco considera la diferencia entre los “sistemas societales” arriba mencionados y los “sistemas sociales” que conforman la diferenciación funcional de la sociedad moderna: política, economía, arte, religión, familia, etc.


Antonio Emmanuel Berthier



Fuentes o Referencias:

Maturana, H., (1997) Biología del fenómeno social. En "La realidad: ¿objetiva o construida? I. Fundamentos biológicos de la realidad. Barcelona, Anthropos / Universidad Iberoamericana / Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. Cómo citar este texto: Berthier, A., (2007) Humberto Maturana y los fundamentos biológicos del orden social en Conocimiento y Sociedad.com.




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