Corren junto a mi
la feroz desgracia y miseria que me golpean a torrentes
y sin previo aviso para ahogarme
en la inmunda tierra que me rodea.
Me postro sin esperanzas;
cabalga el jinete en torno al mal y la locura cíclica de mi mente
entre la noche voluptuosa y desamparada,
y descansan en mi todos los pecados indestructibles
que corroen a mi carne condenada.
Desde este preciso momento de estruendo,
entre los destellos súbitos de una juventud pecaminosa
abrazo forzadamente el terror del destino desgraciado
que abate mi cordura y embrutecido totalmente
ofrezco a mis dioses paganos ofrendas de impotencia
de esta raza que canta en el suplicio.
Desapruebo la existencia del Dios cristiano,
trizada mi alma por el suelo baldío
y consumido por las llamas hostiles me detengo
a comtemplar todo el desastre que me ha dado este fardo llamado mundo.
Nace así este castigo infinito
que es la plegaria de un pagano,
que une en llanto a estos tristes desesperados,
seguidores de las sombras oscuras en un solo himno fulminante,
que se indignan ante las falsas doctrinas religiosas
que van muriendo con el tiempo
y ante la presencia de las brumas de las muerte.
la feroz desgracia y miseria que me golpean a torrentes
y sin previo aviso para ahogarme
en la inmunda tierra que me rodea.
Me postro sin esperanzas;
cabalga el jinete en torno al mal y la locura cíclica de mi mente
entre la noche voluptuosa y desamparada,
y descansan en mi todos los pecados indestructibles
que corroen a mi carne condenada.
Desde este preciso momento de estruendo,
entre los destellos súbitos de una juventud pecaminosa
abrazo forzadamente el terror del destino desgraciado
que abate mi cordura y embrutecido totalmente
ofrezco a mis dioses paganos ofrendas de impotencia
de esta raza que canta en el suplicio.
Desapruebo la existencia del Dios cristiano,
trizada mi alma por el suelo baldío
y consumido por las llamas hostiles me detengo
a comtemplar todo el desastre que me ha dado este fardo llamado mundo.
Nace así este castigo infinito
que es la plegaria de un pagano,
que une en llanto a estos tristes desesperados,
seguidores de las sombras oscuras en un solo himno fulminante,
que se indignan ante las falsas doctrinas religiosas
que van muriendo con el tiempo
y ante la presencia de las brumas de las muerte.



