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martes 30 de marzo de 2010

El comunismo Chino, la masacre de Daxing y los Caníbales de Guangxi


Después de tomar el control total del país, el Partido Comunista Chino no cesó su campaña de violencia. De hecho, durante la Revolución Cultural, la violencia se intensificó. Mao Tse Tung puso en marcha la Revolución Cultural en 1966, con el objetivo de acabar con la incipiente burocratización del Partido Comunista y restaurar su naturaleza revolucionara. “Hay que bombardear los cuarteles generales”, dijo Mao, y millones de Guardas Rojos tomaron sus palabras al pie de la letra. Los militares torturaron y humillaron a sus superiores; los niños denunciaron a sus padres y los estudiantes la emprendieron contra sus profesores, a los que obligaron a arrodillarse sobre cristales y confesar sus errores.

“En cualquier lucha, las bajas son inevitables. La muerte ocurre con frecuencia”.

"Todo buen comunista debería saber que el poder político crece en el cañón de un arma. El partido comunista debe controlar las armas".

"Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni pintar un cuadro; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina. Una revolución es una insurrección, un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra".

"Donde hay voluntad de condenar, las pruebas acaban apareciendo".

"Hay que luchar y seguir luchando aunque solo sea previsible la derrota".

"La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre".

"¿Quienes son tus enemigos? ¿Quienes son tus amigos? Esta es la pregunta más importante para la revolución".

"El poder nace del fusil".

"Un partido revolucionario es el guía de las masas, y no hay revolución que no fracase cuando ese partido las conduce por un camino erróneo".

"Para decirlo con toda franqueza, en todas las aldeas se necesita un breve período de terror".

"Para corregir un error, hay que sobrepasar los límites justos: de otra manera, el error no será corregido".

(Mao Tse Tung)



Durante algún tiempo, el fanatismo llegó a tal extremo que se dieron instrucciones precisas para que los coches avanzaran cuando los semáforos estaban en rojo y se detuvieran ante el disco en verde. El motivo: el rojo era un color revolucionario que significaba acción. Sin embargo, este plan fue desechado: muchos de los conductores no acababan de adaptarse a las nuevas normas y los accidentes de circulación se multiplicaban.

Durante la década de la Revolución Cultural el caos se adueñó de China. El 18 de agosto de 1966, Mao Tse Tung se reunió con los representantes de las Guardias Rojas en la torre de la Plaza Tian’anmen, la misma que décadas después sería testigo de una sangrienta matanza. Song Binbin, hija del líder comunista Song Renqiong, le puso a Mao la manga emblema de las Guardias Rojas. Cuando Mao se enteró del significado del nombre de Song Binbin, “amable y cortés”, dijo: “Necesitamos más violencia”. De ahí en más, Song se cambió el nombre por el de Song Yaowu, “deseo de violencia”. Y la violencia se desató durante décadas.






Un testimonio de esos tiempos narra:

“Un día, el Partido Comunista Chino reunió a todos los habitantes de una aldea en la plaza principal. Los maestros acudieron con sus alumnos. El propósito de la reunión era presenciar la ejecución de trece jóvenes. Después de dar a conocer los cargos contra las víctimas, el Partido Comunista le ordenó a una maestra horrorizada que les hiciera cantar a los niños canciones patrias. Entre tanto, en el escenario no aparecieron bailarines sino un verdugo que sostenía una cuchilla filosa en las manos. El verdugo era un soldado comunista joven, robusto, de brazos fuertes y aspecto feroz. Se ubicó detrás de la primera víctima, levantó rápidamente la cuchilla en el aire, la bajó con fuerza y cayó la primera cabeza. La sangre manaba como de una fuente, mientras la cabeza rodaba por el suelo. El canto histérico de los niños se transformó en gritos y llantos desconsolados. Con sus palmas la maestra marcaba el compás de los cánticos, tratando de que no se detuvieran. En medio del caos, yo oía sonar una campana una y otra vez. El verdugo asestó trece golpes y trece cabezas cayeron al suelo. Luego, varios soldados comunistas se acercaron, abrieron el torso de las víctimas y les extrajeron el corazón para festejar. Semejante bestialidad se llevó a cabo delante de los niños. Ellos empalidecieron y algunos comenzaron a vomitar a causa del macabro ritual del que eran testigos. La maestra los regañó por sus reacciones, y luego los hizo formar para volver a la escuela. Después de ese episodio, con frecuencia se obligaba a los niños a presenciar matanzas. Los niños se acostumbraron a las escenas sangrientas y se insensibilizaron ante los asesinatos; algunos incluso comenzaron a disfrutar de las escenas que se generaban”.



Cuando el Partido Comunista Chino sintió que las matanzas comunes no alcanzaban para despertar el horror y la excitación, inventó todo tipo de torturas crueles. Por ejemplo, obligaba a una persona a tragar una gran cantidad de sal sin beber ni una gota de agua y dejaba que la víctima sufriera hasta morir de sed; o le quitaba la ropa a un individuo y lo obligaba a rodar sobre vidrios rotos; o abría un hueco en un río congelado y arrojaba a la víctima dentro de él: la persona o moría de frío o se ahogaba. Un miembro del Partido de la provincia de Shanxi inventó una forma de tortura macabra. Un día, mientras caminaba por la ciudad, se detuvo frente a un restaurante y se quedó mirando una gran caldera que hervía. Compró varias calderas gigantes y de inmediato arrestó a opositores del Partido Comunista. Durante el acelerado juicio, se llenaron las calderas con agua hirviendo. Luego de la condena, desnudaron a tres personas y las arrojaron dentro para que murieran quemadas.


En Pingshan desollaron vivo a un hombre. Los miembros del Partido obligaron a su hijo a participar de la tortura: vio morir a su padre en medio de un dolor inconmensurable mientras oía sus gritos. Los torturadores vertieron vinagre y ácido sobre el cuerpo del padre y así toda la piel se le desprendió pronto. Comenzaron por la espalda, siguieron por los hombros y en un rato le habían quitado la piel de todo el cuerpo, salvo la de la cabeza. El hombre murió horas después.


Otro testimonio de la época es sobrecogedor:

“Una persona de la Corte de Shenyang dijo en voz alta: ‘Su madre es una contrarrevolucionaria realmente obcecada. Se rehúsa a reformarse y tiene una obstinación incorregible. Se opone a nuestro gran líder, el líder Mao, al invencible pensamiento de Mao Tse Tung y a su gobierno revolucionario proletario. Con tantos delitos, nuestro gobierno está considerando la posibilidad de incrementar el castigo. De ser ejecutada, ¿qué actitud tomará usted?’. Yo estaba perpleja y no sabía qué contestar. Tenía el corazón destrozado. Pero simulaba estar tranquila y hacía fuerza para que no se me escaparan las lágrimas. Mi padre me había dicho que no lloráramos frente a otros; de lo contrario, no tendríamos forma de renunciar a nuestro vínculo con mi madre. Él contestó por mí: ‘Si lo que dice es cierto, el gobierno es libre de obrar como le parezca necesario’. La persona de la Corte volvió a preguntar: ‘¿Recogerá su cuerpo si es ejecutada?, ¿Retirará sus pertenencias de la prisión?’. Bajé la vista y permanecí en silencio. Mi padre contestó por mí otra vez: ‘No necesitamos nada’. Nos tomó a mi hermano y a mí de la mano y nos fuimos de la hostería del distrito. A los tumbos, volvimos caminando a casa en medio de una tormenta de nieve. No cocinamos; mi padre dividió por la mitad el único bollo duro de maíz que teníamos y nos lo dio. Nos dijo: ‘Cómanlo y váyanse a la cama temprano’. Me quedé recostada en la cama de arcilla en silencio. Mi padre se sentó en una banqueta y se quedó mirando la luz, aturdido. Después de un rato, miró hacia la cama y pensó que estábamos dormidos. Se levantó, abrió despacio la valija que habíamos traído de nuestra antigua casa de Shenyang y sacó la foto de mi madre. La miró y no pudo contener las lágrimas. Me levanté de la cama, apoyé la cabeza en sus brazos y comencé a llorar con fuerza. Mi padre me dio unas palmadas y me dijo: ‘No llores, no podemos dejar que los vecinos te oigan’. Mi hermano se despertó por mi llanto. Mi padre nos abrazó con fuerza. No sé cuántas lágrimas derramamos esa noche, pero ni siquiera pudimos llorar libremente”.



En poco tiempo, los ataques armados violentos se extendieron por todo el país. La generación más joven, educada en la crueldad comunista, no sentía miedo ni preocupación. Bajo la conducción directa del Partido y por las órdenes de Mao, los integrantes de las Guardias Rojas, fanáticos e ignorantes, comenzaron a golpear gente y a saquear hogares en toda la nación. En muchas zonas, las “cinco clases negras” (terratenientes, granjeros ricos, reaccionarios, malos elementos y derechistas) y sus parientes fueron asesinados siguiendo una política de genocidio.



La masacre de Daxing


Un caso típico es el de la masacre de Daxing, cerca de Beijing, donde desde el 27 de agosto hasta el 1 de septiembre de 1966, murieron trescientas veinticinco personas en cuarenta y ocho brigadas de trece comunas populares. La persona más vieja asesinada tenía ochenta años y la más joven, tan sólo treinta y ocho días. Veintidós familias fueron exterminadas por completo. Golpear a una persona hasta matarla era una práctica común. En la calle Shatan, un grupo de Guardias Rojas torturó a una anciana con cadenas y cinturones de cuero hasta que no pudo moverse más; entonces una mujer de las Guardias Rojas saltó sobre su cuerpo y le pisoteó el vientre. La anciana murió en el momento. Cerca de Chongwenmeng, cuando las Guardias Rojas registraron la casa de la “mujer de un terrateniente” (una viuda solitaria), obligaron a todos los vecinos a llevar una olla de agua hirviendo, que vertieron desde el cuello de la mujer para quemarle el cuerpo. Varios días después, la hallaron muerta, con el cuerpo cubierto de gusanos. Hubo muchas formas diferentes de matar en Daxing, como azotar con una vara hasta provocar la muerte, abrir el cuerpo con una hoz o estrangular con sogas. El método para matar bebés era el más cruel de todos: el asesino se paraba sobre una pierna del bebé y tiraba de la otra hasta abrirlo en dos.


Las descargas eléctricas eran otro método habitual de tortura utilizado por el Partido Comunista Chino en los campos de trabajos forzados de China. La policía utilizaba bastones que descargaban electricidad en boca, parte superior de la cabeza, pecho, genitales, caderas, planta de los pies, pechos y pene. A veces se hacían descargas con varios bastones eléctricos a la vez, hasta que la carne despedía olor a quemado y las zonas lesionadas se ponían negras o moradas. Otras veces, se realizaban descargas sobre la cabeza y el ano al mismo tiempo. La policía solía torturar a los practicantes con diez bastones o más simultáneamente para que el castigo durara más tiempo. Descargaban hasta diez mil voltios. Durante la descarga, el artilugio emitía una luz azul junto con el sonido de la estática. Cuando la corriente se transmitía al cuerpo, la persona experimentaba el efecto de una quemadura o de una mordida de serpiente. La piel de la víctima se enrojecía y rasgaba, y las heridas se pudrían. Las descargas más fuertes hacían sentir al torturado que lo estaban golpeando con un martillo en la cabeza. Los cuerpos quedaban completamente deformados y bañados en sangre por los tormentos. Los guardias también les vertían agua con sal y les pasaban electricidad para cocerlos vivos. Además, se les cubría la cabeza con bolsas de plástico para que el miedo al ahogo los llevara a ceder a la humillación.


Quemaban con cigarrillos encendidos, manos, cara, plantas de los pies, pecho, espalda, tetillas o pezones y otras partes del cuerpo de los practicantes, o directamente pasaban el fuego de encendedores sobre las manos y los genitales. Calentaban al rojo vivo barras de hierro especialmente diseñadas y las apoyaban sobre las piernas de los torturados. También les quemaban el rostro con carbones encendidos. Realizaban violaciones individuales y grupales de las prisioneras. Las desnudaban, las arrojaban a celdas con internos varones y dejaban que las violaran reiteradamente. Luego les quemaban los pezones con encendedores.


A las mujeres les insertaban bastones eléctricos en la vagina y efectuaban la descarga. Juntaban además cepillos de dientes de a cuatro, los insertaban en la vagina y allí los frotaban y retorcían. Hacían que las mordieran perros y serpientes, y que las picaran escorpiones. A otras les cruzaban los brazos atados por detrás de la espalda. Después les pasaban los brazos sobre la cabeza hasta el pecho, les ataban las piernas y los colgaban afuera de la ventana de la prisión. Simultáneamente, les tapaban la boca con ropa. De inmediato se rompían brazos, hombros, muñecas, codos y tendones. Las víctimas colgadas sufrían la fractura de la columna y tardaban horas o días en morir, en medio de una espantosa agonía.

La locura llegó a su clímax cuando el pueblo chino se sumó a la barbarie con alegría. En 1992, el investigador Nicholas Kristof se hizo con una serie de documentos secretos del Partido Comunista Chino, que demuestran que durante los años de la Revolución Cultural en la región de Guangxi se cometieron actos de canibalismo a gran escala.


Los caníbales de Guangxi




Según declara:

“Los documentos me los pasó Zheng Yi, un escritor y disidente chino que había llevado a cabo una extensa investigación sobre el tema del canibalismo. Al principio yo me mostré escéptico, pero cuanto más leía los documentos y más hablaba con los chinos, más me convencía de su autenticidad. Los documentos estaban impresos en hojas con el sello oficial, y en ellos se indicaba cuantas copias se habían hecho de cada uno: 39 del primero, 18 de otro… Se trata de uno de los mayores episodios de canibalismo ocurridos en el mundo. Pero es diferente de otros casos: la gente no comió carne humana motivada por rituales religiosos, hambre o enfermedades mentales. Al contrario, en China la compulsión fue de carácter ideológico”.


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Los documentos en cuestión sugieren que al menos 137 personas comieron carne humana a finales de los años sesenta, siempre en las ciudades y pueblos de la provincia de Guangxi. Los actos de canibalismo tuvieron lugar en lugares públicos y, con frecuencia, fueron organizados por las autoridades del Partido Comunista. Servían para que el pueblo demostrara su ardor revolucionario al devorar la carne de los enemigos de la causa roja. Los primeros casos fueron después de la ejecución por ahorcamiento de dos disidentes; uno de los guardias bajó los cuerpos, les arrancó las entrañas, las cocinó y las devoró ante todo el pueblo. Ese acto iniciaría una matanza colectiva que duraría años.

El puente de Guangxi


El árbol con las horcas que iniciaron todo


En una escuela de cocina de Guangxi, los estudiantes asesinaron a su director y profesor acusándolo de traicionar la ideología de Mao. Lo descuartizaron vivo en la cocina de la escuela y después lo cocinaron. La primera persona en llevarse a la boca un pedazo del cuerpo del director fue una chica. La joven había sido novia del hijo del que, en aquellos momentos, se estaba comiendo. “Quería dejar bien claro que no sentía ninguna simpatía por él y que era tan roja como los demás”, declaró años después.

"Paseando por la calle, el director de la Oficina de Comercio local llevaba una pierna humana en el hombro, que fue llevando a la casa para hervir y consumir. Aún le colgaba un pedazo de pantalón del hombre".


En algunas escuelas de bachillerato, los estudiantes mataron a sus profesores y los asaron en el patio del recreo. Y en varias cantinas regentadas por el Gobierno, los cadáveres se colgaron de ganchos de carnicería, sirviéndose como plato del día a los funcionarios. La mayoría de las víctimas de los caníbales eran personas que antes de que llegara la Revolución Cultural eran adineradas: poseían propiedades o negocios. Otros eran intelectuales. Algunos pagaron con su vida y su carne el llevarse mal con un poderoso. Aunque no hubieran hecho nada, muchos rindieron cuentas por las faltas de sus parientes.

"Mire esta foto terrible del infierno. ¿En que religión clásica la humanidad ha presenciado alguna vez un cuadro tan frenético y horrible del infierno?. El libro que en mi opinión mejor representa la imagen del infierno es la "Divina comedia" de Dante. Sin embargo, después de haber utilizado su toda la imaginación en el esfuerzo, el gran poeta no fue capaz de llegar a imaginar castigos como el trabajo amargo, el rodamiento de los pesos pesados... azotes con tal frialdad. La crueldad y la brutalidad de la dictadura del proletariado superó la imaginación de la humanidad por decenas, cientos de veces... Nunca antes hubieron prácticas para la "igualdad" como en las grandes fiestas donde se consumía carne humana en público. La razón por la cual las personas en Guangxi no fueron simplemente quemadas en la hoguera no tenía nada que ver con el fracaso de la imaginación creativa o algún retraso mental por parte de los verdugos. Los caníbales simplemente no querían perderse la jugosidad de la carne".


Una mujer fue obligada a identificar y denunciar a su esposo después de que éste hubiera sido asesinado. Su cuerpo estaba mutilado, y los caníbales ya habían acabado con la mayor parte de él. Pero aun así, lo decapitaron y, como castigo por haber amado a un contrarrevolucionario, la mujer fue obligada a dormir con la cabeza del que fuera su marido.

Una página de los documentos oficiales chinos sobre estos hechos señala:

“En una reunión multitudinaria celebrada en el Colegio de Enseñanza Secundaria de Guangxi, doce personas, mandos incluidos, fueron públicamente asesinadas. A varias se les extirpó el hígado y los órganos fueron llevados a la cafetería del gobierno del condado. Algunos funcionarios participaron. También en el condado de Shangsi, en la comuna de Siyang, el director de Asuntos Militares se trasladó al pueblo de Hexing. El y sus compañeros asesinaron a Deng Yanxiong, le extirparon el hígado, lo cocieron y se lo comieron. Animó a todo el mundo a que comiera hígados humanos, diciendo que les haría más valerosos. Al día siguiente, ordenó la ejecución de cuatro personas más, les extirpó el hígado y repartió los órganos entre dos o tres equipos de producción para mostrar la dictadura colectiva’".




Uno de los participantes en los festines caníbales


Los cuerpos fueron masacrados y destrozados, y aunque los asesinatos fueron terribles, lo que vino después fue aún peor. A tres mujeres: Lu Yu, de la comuna de Siyang; Huang Shaoping, maestra de la Escuela Elemental del Río Guangjiang; y Chen Guolian, de Hepu, en el condado de Shikang, tras ser salvajemente golpeadas, les fueron introducidos palos por la vagina y sus cuerpos fueron abandonados junto a la carretera. En la comuna de Beitong, en el condado de Pubei, diez personas ataron a Liu Zhengjian y se lo llevaron a una colina junto con su hija de diecisiete años. Lo golpearon hasta que murió y después violaron a su hija. Luego la golpearon a ella con palos hasta que murió, le extirparon el hígado y le cortaron los pechos y la vagina para devorarlos.

Miembro del Partido Comunista y devorador de carne humana


En la comuna de Naqin, en el condado de Dongxing, la gente intentó ejecutar a Zhang Yueye, pero tras dispararle seguía con vida. Así que el jefe de la Oficina Contra la Especulación le introdujo un detonador por la cavidad nasal. Con la explosión, la sangre y la carne de Zhang volaron por los aires. Y en una pelea en el condado de Qinzhou, la portavoz de una facción minoritaria, Lu Jiezhen, fue apuñalada hasta morir. Los asaltantes le bajaron las bragas y le metieron un cohete en la vagina. Lo encendieron y explotó. Luego devoraron su cadáver.

El 14 de mayo de 1968, un grupo de once personas, dirigido por los hermanos Wei, capturó a un hombre llamado Chen Guorong y lo mató con un gran cuchillo después de arrancarle el hígado. Seguidamente repartieron la carne humana con otros veinte participantes.

Un niño listo para ser devorado


El caso del Canibalismo de Guangxi fue el más extremo del siglo XX, incluso más inhumano que la masacre de Daxing. Fue un proceso que se dio en tres etapas. La primera fue la etapa inicial tras el ahorcamiento de los dos disidentes que luego fueron devorados; en esta etapa, el terror era disimulado y tenebroso.

Los registros locales documentan una escena típica: a medianoche, los asesinos ingresan en una casa a escondidas y una vez que hallan a su víctima, le abren el torso para extirparle el hígado y el corazón. Como no tienen experiencia y están asustados, por error le sacan un pulmón y tienen que volver. Una vez que cocinan el hígado y el corazón, algunos llevan licor de sus casas, otros aportan los condimentos y entonces se sientan a comer en silencio a la luz del fuego del horno.


La segunda etapa fue el punto de esplendor, cuando el terror se volvió abierto y público. En ese momento, los asesinos veteranos mostraban gran experiencia para extirpar el hígado y el corazón mientras la víctima está viva, y se lo enseñaban a otros y refinaban su técnica hasta la perfección. Por ejemplo, cuando abrían a una persona viva, lo único que necesitaban hacer era cortar el vientre en forma de cruz, subirse a la víctima (si ésta estaba atada a un árbol, los asesinos le golpeaban la parte inferior del abdomen con la rodilla), y el corazón y demás órganos salían del cuerpo. El asesino principal tenía derecho a disponer del hígado, el corazón y los genitales, mientras que los otros se repartían el resto. Esas escenas imponentes pero aterradoras, estaban adornadas con banderines y eslóganes.

Esas escenas imponentes pero aterradoras, estaban adornadas con banderines y eslóganes. La tercera etapa fue la del descontrol, cuando el canibalismo se convirtió en una práctica masiva. En el condado de Wuxuan la gente se comía entre sí, totalmente fuera de control. A menudo, las víctimas primero se “acusaban en público”, tras lo cual siempre seguía la ejecución y luego el canibalismo. No bien la persona caía al suelo, viva o muerta, la gente sacaba los cuchillos que tenía preparados, la rodeaba y le cortaba la parte del cuerpo que pudiera agarrar. En esta etapa, los ciudadanos comunes participaban del canibalismo. El huracán de la lucha de clase borró toda noción de moralidad de la mente de las masas.

El canibalismo se extendió como una plaga y la gente disfrutaba de los festines antropófagos. Cualquier parte del cuerpo humano era comestible: corazón, hígado, riñones, hombros, pies, tendones. Los cuerpos se cocinaban de muchas maneras: hervidos, al vapor, al horno, fritos, asados… La gente bebía licores y practicaba juegos de mesa mientras se comía los cuerpos. En el momento de esplendor de este movimiento, incluso la cafetería de la organización gubernamental más importante, el Comité Revolucionario del condado de Wuxuan, ofrecía platos hechos con carne humana.

No obstante, no debe creerse que esos festivales de canibalismo eran producto del descontrol de la gente. El Partido Comunista Chino era una organización totalitaria que dominaba todos y cada uno de los aspectos de la sociedad. Sin el apoyo y la manipulación del Partido, el movimiento caníbal no habría tenido lugar.

Una canción que el Partido compuso en elogio de sí mismo dice:

“La vieja sociedad convertía a los seres humanos en fantasmas, la nueva sociedad transformó a los fantasmas en seres humanos”.


Sin embargo, las matanzas y los festines caníbales demostraban que el Partido comunista podía convertir a un ser humano en un monstruo. Tras el fin de la Revolución Cultural, a los que entonces cometieron actos de canibalismo se les dieron penas menores.


El canibalismo es muy común en el comunismo Chino





















Comer niños (fetos) les da: "PODERES SEXUALES"

















Artista Zhu Yu ¿canibalismo como arte conceptual?













Scarlet Memorial: Tales of Cannibalism in Modern China Book Description



One of China's foremost novelists and journalists, Zheng Yi, uncovers the shocking truth about politically motivated cannibalism in China during the Cultural Revolution. "SCARLET MEMORIAL paints a frightening picture of man at his worst".--THE WASHINGTON TIMES. 20 photos.

This compelling book provides a meticulously documented account of officially sanctioned cannibalism in the southwestern province of Guangxi during the Cultural Revolution. Drawing on his unique access to local archives of the Chinese Communist Party and on extensive interviews with party officials, the victims' relatives, and the murderers themselves, Zheng Yi paints a disturbing picture of official compliance in the systematic killing and cannibalization of individuals in the name of political revolution and "class struggle."The treasure-trove of evidence Zheng Yi has unearthed offers unprecedented insights into the way the internecine, factional struggles of the Cultural Revolution reached a horrifying level of insanity and frenzy among the ethnic Zhuang people of Guangxi. Profoundly moving, acutely observed, and unflinchingly graphic, "Scarlet Memorial" is a shining example of a genre of investigative reporting that courageously and independently records obscure and officially censored historical events, revealing hidden dimensions of modern Chinese history and politics.

Zheng Yi has contributed to Scarlet Memorial: Tales of Cannibalism in Modern China as an author. One of China's foremost novelists and journalists. Is currently a member of the Princeton China Initiative.

Publisher: Westview Press
Author: Zheng Yi, Zheng I, Yi Zheng
Language: English
ISBN: 0813326168
EAN: 9780813326160
No. of Pages: 224
Publish Date: 1998-01-31
Binding: Paperback
Deliverable Countries: This product ships to United Arab Emirates, Australia, Belgium, Bahrain, Switzerland, China, Germany, Spain, Finland, France, Hong Kong, Indonesia, India, Japan, Kenya, Kuwait, Sri Lanka, Malaysia, Netherlands, New Zealand, Russia, Saudi Arabia, Singapore, Thailand, South Africa.



Fuentes:

1.- Wikipedia | Guangxi
2.- Wikipedia | Mao Zedong
3.- Wikipedia | Daxing District
4.- Time | Unspeakable Crimes
5.- Troch | Baby Eating in China
6.- Wikipedia | Chinese cannibalism
7.- Thorn | Brothers in Art as Well as Life
8.- Taiwan Review | Inscribing the Unspeakable
9.- Google news | Ocala Star-Banner - 6 Ene 1993
10.- China History Forum | Cannibalism in China
11.- The Soul Times | Chinese Eat Baby Soup for Sex
12.- Orlando centinel | Documents Describe Cannibalism
13.- Lew Rock Well | Communists Eat Their Class Enemies
14.- New York Times | A Tale of Red Guards and Cannibals
15.- Jill Stanek | Sweet and Sour Fetus: Chinese cannibalism
16.- Doggie | Fotos horribles de canibalismo (fotos muy fuertes)
17.- Asia Finest | Chinese Cannibalism during the Culture Revolution
18.- Infibeam | Scarlet Memorial: Tales of Cannibalism in Modern China
19.- Weird Asia News | Cannibalism in China Acceptable… If For Health
20.- The Epoch Times | Epoch Times Commentaries on the Communist Party - Part 7
21.- Zheng Yi | Scarlet Memorial: Tales of Cannibalism in Modern China (Book)
22.- Special Brew man | Cannibalism to Hari-Kiri to Inbred Dogs in The Wild West
23.- Ricardo Echenique | ESTO SI ES RARO: ENCONTRARON UNA CHINA CANIBAL
24.- La gran época | Comentario 7 - La historia de matanza del Partido Comunista Chino
25.- Google books | China and Vietnam: the politics of asymmetry (Brantly Womack)
26.- Amazon | Scarlet Memorial: Tales Of Cannibalism In Modern China (Paperback)
27.- Impactlab | Cannibalism In China Seemingly Acceptable If Invoked For Health Purposes
28.- Google books | The mouth that begs: hunger, cannibalism, and the politics of eating in (Gang Yue)
29.- Đả Đảo Cộng Sản | Cannibalism: Chinese communists eating Tibetans and Falun Gong practitioners raw flesh
30.- Jstor | Consuming Counterrevolution: The Ritual and Culture of Cannibalism in Wuxuan, Guangxi, China, May to July 1968
31.- Escrito con sangre | Partido Comunista Chino: La masacre de Daxing, los Caníbales de Guangxi y la matanza de Tian’anmen
32.- Cheat House | Essay Title : Was The Chinese Communist Party Responsible for the Massacre and Cannibalism During the Guangxi factional wars OF 1968?



Van 5 importantes comentarios en este post:

D45 dijo...

Genial entrada. Lo malo es que mucha gente no aprende de los errores y se dedica a hacer revoluciones terminan como esta o peor.

Saludos.

Víctor dijo...

Gracias por eso, en realidad esto no tiene para mejorar sino para empeorar, a veces creo que lo que hago es solo perder el tiempo... quizá convenza y les haga entrar en razón a uno o a dos pero eso no será suficiente como para impedir que ocurra un desenlace fatal.

Anónimo dijo...

Absolutamente aterrador... es increible que aun hayan facciones de "comunismo" que a la final como siempre se ha convertido en una excusa para las masacres y violaciones contra los derechos humanos, y lo peor es que hay presidentes que apoyan la causa con ejercitos... ojala los derechos humanos sean cada vez mas severos con estas corrientes ignotantes.

Saludos

Daniel Navarro

Anónimo dijo...

el feto es delicioso en salsa verde de tomates chino,mmmmmmm una delicia.
y en la noche la pija se te pone como mastil de junko,tambien chino....

Anónimo dijo...

LAS PERSONAS Y LIDERES COMUNISTAS NO SON HUMANOS SON UNOS ANIMALES
QUE DEBERIA ESTAR EN MANICOMIOS
NO AL COMUNISMO NO A LA MUERTE VIVA LA VIDA Y LA PAZ
VOLVER A DIOS
AMAR AL PROJIMO ES EL CAMINO

Atención: Esto no es un diario online ni un medio de comunicación oficial, es un blog personal de mi exclusiva propiedad tanto como mis pensamientos y mis palabras, aquí escribo lo que se me antoja sin ninguna visión ni misión social, este blog posee una orientación libertaria y su principal objetivo, aparte de servirme de desfogue, es promover abiertamente el anarcocapitalismo y el individualismo extremo y su meta final es exterminar la ignorancia, la estupidez y el socialismo. Que quede bien claro que no soy comunicador social y no estoy obligado a ser imparcial, mi orientación política es de derechas y los escritos aquí presentados serán siempre políticamente muy sesgados, la veracidad de los artículos de este blog depende de sus fuentes, revísalas siempre y da fe de su contenido.

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