Llega un punto quizá en donde la ley se vuelve sádica (en el Ecuador ya lo estamos viviendo), y es cuando esta pretende ser “perfecta”, “absoluta”, toda ley que se presente como un imperativo categórico (Kant) es psicotizante, niega la falta (Lacan) y por lo tanto al sujeto.

Todos estamos en falta, algo se perdió en nuestras vidas y nos dejó esa sensación de incompletud que nos lleva a desear encontrar eso que no tenemos, aquello que perdimos es un algo dentro del orden de la relación materna.

Una madre puede entender a su hijo pequeño aun sin el lenguaje, ella intuye, presupone, acierta… pero llega un momento en el cual el niño debe acceder al lenguaje para encontrar su propia satisfacción.

¿Pero que sucede cuando no ha habido ese corte, esa división entre madre e hijo que los deje a los dos en falta, tanto el niño como la madre sufren ante la castración, ambos pierden lo que los llena, el niño a su todo, la madre a su falo.

Es el padre, la ley, quien se impone para separar esa relación edípica e incestuosa, el viene a “hacer la ley”, el nombre del padre cumple su principal función: transmitir la función paterna, que encausa al sujeto en el orden simbólico, humano, social, común.

En el gráfico, veremos a continuación como tanto el hijo como la madre están unidos hasta que llega el nombre del padre y ejerce un corte en la relación, que efectivamente deja a la madre y al hijo en falta:

De ese corte cae algo, un algo que se pierde para siempre de aquella relación, de aquella sensación de completud, felicidad y satisfacción:

Eso que cae es el objeto a, es esa la falta que siempre buscaremos a lo largo de todas nuestras vidas sin llegar jamás a recuperarla, tan solo obtendremos reflejos ilusorios de ella (enamoramiento), la falta estará allí siempre, y es lo que nos hace sujetos deseantes, el nombre del padre crea la división subjetiva y la que nos permite acceder al lenguaje para obtener aquello que deseamos.

Ahora bien, ¿que sucede cuando la falta se enfrenta ante un imperativo categórico (Kant), de caracter universal y absoluto, que no admite excepciones de ningún tipo, que trata a todos por igual forma sin respetar las diferencias en cada sujeto y que no lo particulariza?, ante un imperativo categórico el sujeto no existe, lo particular deja de ser lo que nos identifica, simplemente no somos.

Usando la lógica, podría establecer que, lease el gráfico como: “Es necesario que haya falta para que exista el sujeto”.

El siguiente gráfico se lee: “Es necesario que no haya falta para que exista el imperativo”.

El imperativo categórico es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785).

Cuando una ley es absoluta, y no da paso a una salida al sujeto, ni siquiera asumiendo la castración es cuando esta se vuelve perversa, tiránica, este es en si el principio por el cual todo gobierno dictatorial comunista-populista actúa, haciendo uso del discurso del amo e imponiendo leyes absolutas, busca siempre perpetuarse en el poder, ¿y quien podría al menos hablar por si solo cuando necesita siempre del consenso y permiso del grupo para hablar?, ¿quien puede quejarse cuando los deseos personales no son nada frente a los deseos del grupo social?.

Una ley que se basa en imperativos categóricos no permite al sujeto desear, todo deseo personal es visto como un mero capricho, los deseos pasarían a ser inmorales, lo único moral sería la necesidad.

Cuando anteponemos los “derechos colectivos” (inexistentes, porque solo hay intereses colectivos) ante los derechos individuales, sometemos al sujeto a la masa y si esta “necesita” sacrificios, entonces el deseo particular de vida del sacrificado no significa absolutamente nada.

Toda ley constitucional “sana” (entre comillas porque no hay salud en imponerles la igualdad a personas tan diferentes entre si), se estructura de tal forma que el gobierno solo puede hacer lo que la ley le permite, mientras el pueblo puede hacer lo que la la ley no le prohíbe, en el Ecuador no vemos eso, el gobierno hace lo que le da la gana esté prohibido o no en la constitución y el pueblo solo puede hacer y desear en la medida que cumpla ciertas responsabilidades sociales del agrado del gobierno.

¿Imponernos la igualdad?, (la igualdad nació como un derecho pero ahora es una obligación) si, quizá a nivel biológico – fisiológico somos todos iguales (igual todos vamos a envejecer y morir), pero tenemos psiquismos tan amplios y variados como personas en el planeta, solo podremos ser iguales en la medida en la que dejemos de desear. Tengamos en cuenta que todos somos iguales en tanto y en cuanto somos todos diferentes.

La respuesta de muchos de nosotros ante tanta brutalidad es la misma del Marqués de Sade, es decir… la “per-versión” (padre-versión), una forma muy particular de asumir la ley, mi versión de la ley, mi propia ley, una ley que me permita seguir deseando y gozando pese a la amenaza de castigo (que en la adultez ya pasa a ser un asunto de simple autodefensa).

¿Porque no hay emprendedores en el Ecuador?, ¿porque no hay nuevas empresas?, ¿por que no crecemos económicamente como deberíamos?, ¿porque no avanzamos hacia el primer mundo?, la respuesta es sencilla… aun vivimos mamando la teta de la madre estado, ella nos da todo y nos colma de satisfacciones (solo a la burocracia en realidad), no tenemos aun ese corte subjetivo que nos deje en falta y nos haga desear crecer (estamos en estado psicótico), lastimosamente la dolorosa realidad a veces juega como ley paterna, y nuestra realidad es que así no podremos durar mucho tiempo.

Fuentes:

Kant con Sade