
En futurología, la singularidad tecnológica (algunas veces llamada simplemente la Singularidad) es un acontecimiento futuro en el que se predice que el progreso tecnológico y el cambio social se acelerarán debido al desarrollo de inteligencia sobrehumana, cambiando nuestro ambiente de manera tal, que cualquier ser humano anterior a la Singularidad sería incapaz de comprender o predecir. Dicho acontecimiento se ha nombrado así por analogía con la singularidad espaciotemporal observada en los agujeros negros, donde existe un punto en el que las reglas de la física dejan de ser válidas, y donde la convergencia hacia valores infinitos hace imposible el definir una función.
La singularidad tecnológica predice que llegará un día en un futuro indeterminado (pero no muy lejano) en el que los ordenadores tendrán la capacidad de diseñar otros ordenadores mejor que un ser humano. Así podemos entrar en una cadena en la que ordenadores crearán otros ordenadores mejores que a su vez, crean otros aun mejores, etcétera. Es decir, un punto en que se pierde el control, y tal vez la capacidad de comprender como evolucionan estos ordenadores. La Inteligencia Artificial aumentaría de forma geométrica. Muchas veces se dice que el dia en que el hombre invente este ordenador, será el último invento de la humanidad.
El tiempo que resta antes de que se llegue a ese fenómeno se acelera con la utilización de máquinas para apoyar tareas de diseño o mejoras de diseño de nuevos inventos.

Las consecuencias de semejante acontecimiento fueron discutidas durante la década de 1960 por I.J. Good, y John von Neumann quien usa el término "singularidad" para describir el progreso tecnológico durante la década de 1950. Sin embargo, no es sino hasta en los 80s que la Singularidad es popularizada por Vernor Vinge. Si la Singularidad ocurrirá o no, es un hecho muy debatido, pero la aproximación más común entre los futuristas la sitúa dentro de la tercera década del Siglo XXI.
Otros, notablemente Raymond Kurzweil, han propuesto teorías que expanden la Ley de Moore hacia tipos de computación que van más allá de los simples transistores, sugiriendo un patrón exponencial de progreso tecnológico. Sin embargo Kurzweil supone que el propio patrón de crecimiento cambia y la aceleración se hace mayor hasta el punto de adquirir un patrón de crecimiento hiperbólico. Lo cual es análogo al espacio hiperbólico de los agujeros negros. Según Kurzweil, este patrón culmina en un progreso tecnológico inimaginable en el Siglo XXI, el cual conduce a la Singularidad, un punto en el cual el crecimiento se hace infinito.
El crecimiento hiperbólico es el patrón que algunos indican que sigue el aumento de la información y de hecho ha sido el ritmo en como ha venido creciendo la población mundial por lo menos hasta principios de siglo. Robert Anton Wilson generalizo la ley del crecimiento de la información bajo el nombre del fenómeno del Jesús saltador, que se inspira en la idea de comenzar a contar los años a partir del nacimiento de Jesús, aunque también parece un nombre irónico y humorístico, porque a medida que pasa el tiempo no son pocos los que siguen pensando en el fin del mundo y la inminente llegada de Jesús. Según Wilson, se inspiró en Alfred Korzybski, el autor de la Semántica General, quien habría observado que la información se duplicaba cada cierto tiempo. Korzybski tomo como base, de todo el conocimiento acumulado y disponible por la humanidad, el año 1 después de cristo, Wilson le llama el primer Jesús. La primera duplicación se habría dado durante el apogeo del renacimiento, con lo que se tendrían entonces 2 Jesús. La segunda en el año 1750, 4 Jesús y las siguientes en los años, 1900, 1950, 1960, 1967 y 1973 (128 Jesús). Para el 2000 se calculaba que la información se duplicaba 2 veces en un año. Sin embargo de acuerdo a otro estudio realizado por la Universidad de Berkeley en el año 2004 por los profesores Peter Lyman y Hal Varian, a instancias de Microsoft Research, Intel, HP y EMC, la información que se genera y se registra en el mundo aumenta a un ritmo de solamente 30% anual desde 1999.
En los 90 Vinge lanza un artículo en Internet que plantea la aparición futura de una inteligencia superhumana que acabará con la era de los hombres. Las vías para ellos serían:
1.- Desarrollo de ordenadores superinteligentes que superen nuestra capacidad intelectual.
2.- Surgimiento de grandes redes computacionales que funcionen como redes neuronales de un gran cerebro rector supra inteligente.
3.- Interacción tan estrecha entre seres humanos y ordenadores de modo que los primeros podrían llegar a tener capacidades computacionales elevadas, por encima de las humanas.
4.- Manipulación genética tan avanzada que se podría hacer seres humanos con capacidades cualitativamente superiores.

Hay dos grupos de tecnología que los defensores de la singularidad proponen como caminos por los cuales se llegará a tal grado de desarrollo intelectual:
Según los pensadores, cuando el ser humano cree una nueva forma de vida inteligente, la llamada inteligencia artificial (IA), nuestra comprensión de nosotros mismos como seres pensantes cambiará, así como la que tenemos de los fenómenos del universo.
Por otra parte, la IA desarrollará tecnologías avanzadas con mucha mayor rapidez que nosotros. De ahí que la civilización comenzará a cambiar radicalmente a velocidad acelerada. Los robots serían el ejemplo de este tipo de inteligencia que podría procesar y realizar cualquier tarea, más allá de las posibilidades de los humanos.
La idea de esta tecnología es construir máquinas que manipulen la materia a nivel subatómico, de modo que la realidad pueda ser controlada de muchas maneras, entre ellas los genes de los individuos. A su vez estos equipos podrían pensar y trabajar por sí mismos.

En un capítulo de The Big Bang Theory, Sheldon, el peculiar protagonista, se encuentra en estado de pánico al calcular que tan solo va a vivir 60 años más. “¿Te parece poco?”, le pregunta su compañero de piso con cara de escepticismo.Sheldon le muestra una línea del tiempo con una fecha marcada en rojo: la Singularidad Tecnológica ocurrirá ahí y él morirá poco antes, perdiéndose la posibilidad de “descargar” su mente en una máquina y ser inmortal.Podría parecer una teoría más de un universo de ciencia ficción, pero sus defensores no son simples científicos locos: está la NASA, está Nokia. Y está Google.
De hecho, Google y Nokia son dos de los principales inversores de la Singularity University, que ofrece diversos cursos de varias semanas sobre disciplinas que van desde la nanotecnología hasta la bioinformática con un objetivo clave: formar a futuros líderes que entiendan un mundo en el que el crecimiento y los cambios ocurren de forma exponencial. Pero, ¿qué es exactamente la Singularidad Tecnológica y por qué han decidido los líderes TIC invertir en ella?
La teoría de la Singularidad Tecnológica sostiene que, en un mundo en el que los ordenadores son cada vez más rápidos (y además son más rápidos más rápido), llegará un momento alrededor del año 2045 en el que la inteligencia artificial de estos ordenadores será mayor que la inteligencia de todos los cerebros humanos del mundo juntos. Qué ocurrirá entonces es difícil de imaginar porque será algo hasta ahora nunca visto por la humanidad. Un cambio equivalente a la aparición del hombre en la Tierra, según dicen los más fervientes defensores.
Detrás de esta teoría hay muchos nombres, pero los más recurrentes suelen ser el del escritor de ciencia ficción Vincent Vinge, que aseguró en 1993 en una conferencia en la NASA que en unos 30 años existirían los medios tecnológicos para “crear inteligencia superhumana”, indicando que “poco después, la era humana habrá acabado”; y sobre todo el de Ray Kurzweil, uno de los mayores difusores y creyentes en la Singularidad. ¿Un loco más? Quizá, aunque no parece ser la opinión de Bill Gates, que aseguró que Kurzweil era la persona que mejor predecía “el futuro de la inteligencia artificial”.
Bill Gates es, de hecho, uno de los grandes líderes TIC fascinados con la idea, y su presencia es frecuente en las distintas convenciones singularitarianas que tienen lugar a lo largo del año. De hecho, ha afirmado que si se logra un avance histórico en inteligencia artificial, lograr que “las máquinas puedan aprender”, eso “valdrá diez Microsofts” (aunque quizá el hecho de que se quede en solo diez indique que, aunque la idea le entusiasma, no es algo en lo que deja su dinero y sus pensamientos).

En el mismo episodio de The Big Bang Theory citado en este post, Sheldon decidía preservar su cuerpo para poder vivir más de esos 60 años (y ser transferido a un ordenador), para lo que construía un robot con un monitor que mostraba su cara y era quien salía al mundo.
¿Más ciencia ficción? Hace solo unos meses, los asistentes a un evento de recaudación de fondos en San Francisco pudieron hablar con el robot del cofundador de Google Sergey Brin, controlado por este desde la otra punta del país. El robot se movía entre las distintas mesas y participaba en las conversaciones como si Brin estuviese en realidad allí.
Y es que en Google sí parecen ver la Singularidad Tecnológica como algo real y muy cercano y con una rentabilidad potencial muy elevada. Para no perder el tren, la compañía ha invertido más de 250 millones de dólares en la Singularity University, fundada hace tres años, como apuntan en su web oficial, que cuenta también con Autodesk (también más de 250 millones) y Nokia entre sus filas de inversores.
¿Qué mueve a estas compañías a poner su dinero en algo así? Posiblemente se trate de una combinación de curiosidad, interés científico y valoración de su potencial: si al final todo resulta ser cierto, lo mejor es estar en el centro del huracán y manejar los hilos. De eso parecía querer convencer Peter Thiel, cofundador de PayPal y uno de los grandes convencidos de la Singularidad, a una serie de líderes TIC (Larry Page, Philip Rosedale de Second Life, Dustin Moskovitz, Pierluigi Zappacosta de Logitech, etc) en una cena que organizó el pasado mes de octubre a la que también invitó a representantes de las principales instituciones pro-Singularidad. Larry Page, por lo menos, parece convencido.

Fuente:
1.- Wikipedia | Vernor Vinge
2.- Wikipedia | Transhumanismo
3.- Wikipedia | Raymond Kurzweil
4.- Wikipedia | Inteligencia artificial
5.- Wikipedia | Singularidad tecnológica
6.- Wikipedia | Universidad de la Singularidad
7.- Siliconnews | La Singularidad Tecnológica: robots, inmortalidad y Google
La singularidad tecnológica predice que llegará un día en un futuro indeterminado (pero no muy lejano) en el que los ordenadores tendrán la capacidad de diseñar otros ordenadores mejor que un ser humano. Así podemos entrar en una cadena en la que ordenadores crearán otros ordenadores mejores que a su vez, crean otros aun mejores, etcétera. Es decir, un punto en que se pierde el control, y tal vez la capacidad de comprender como evolucionan estos ordenadores. La Inteligencia Artificial aumentaría de forma geométrica. Muchas veces se dice que el dia en que el hombre invente este ordenador, será el último invento de la humanidad.
El tiempo que resta antes de que se llegue a ese fenómeno se acelera con la utilización de máquinas para apoyar tareas de diseño o mejoras de diseño de nuevos inventos.
Según Raymond Kurzweil, en unos 20 ó 30 años los seres humanos conseguiremos la inmortalidad al fusionarnos con la tecnología, esto se produciría al conseguir crear un cerebro artificial con inteligencia superior al de un ser humano, y este, a su vez, será capaz de crear otro superior así mismo, de manera infinita. Hoy somos incapaces de imaginar todo lo que se lograría con semejante tecnología... es por eso que se denomina singularidad.

Historia
Las consecuencias de semejante acontecimiento fueron discutidas durante la década de 1960 por I.J. Good, y John von Neumann quien usa el término "singularidad" para describir el progreso tecnológico durante la década de 1950. Sin embargo, no es sino hasta en los 80s que la Singularidad es popularizada por Vernor Vinge. Si la Singularidad ocurrirá o no, es un hecho muy debatido, pero la aproximación más común entre los futuristas la sitúa dentro de la tercera década del Siglo XXI.
Otros, notablemente Raymond Kurzweil, han propuesto teorías que expanden la Ley de Moore hacia tipos de computación que van más allá de los simples transistores, sugiriendo un patrón exponencial de progreso tecnológico. Sin embargo Kurzweil supone que el propio patrón de crecimiento cambia y la aceleración se hace mayor hasta el punto de adquirir un patrón de crecimiento hiperbólico. Lo cual es análogo al espacio hiperbólico de los agujeros negros. Según Kurzweil, este patrón culmina en un progreso tecnológico inimaginable en el Siglo XXI, el cual conduce a la Singularidad, un punto en el cual el crecimiento se hace infinito.
El crecimiento hiperbólico es el patrón que algunos indican que sigue el aumento de la información y de hecho ha sido el ritmo en como ha venido creciendo la población mundial por lo menos hasta principios de siglo. Robert Anton Wilson generalizo la ley del crecimiento de la información bajo el nombre del fenómeno del Jesús saltador, que se inspira en la idea de comenzar a contar los años a partir del nacimiento de Jesús, aunque también parece un nombre irónico y humorístico, porque a medida que pasa el tiempo no son pocos los que siguen pensando en el fin del mundo y la inminente llegada de Jesús. Según Wilson, se inspiró en Alfred Korzybski, el autor de la Semántica General, quien habría observado que la información se duplicaba cada cierto tiempo. Korzybski tomo como base, de todo el conocimiento acumulado y disponible por la humanidad, el año 1 después de cristo, Wilson le llama el primer Jesús. La primera duplicación se habría dado durante el apogeo del renacimiento, con lo que se tendrían entonces 2 Jesús. La segunda en el año 1750, 4 Jesús y las siguientes en los años, 1900, 1950, 1960, 1967 y 1973 (128 Jesús). Para el 2000 se calculaba que la información se duplicaba 2 veces en un año. Sin embargo de acuerdo a otro estudio realizado por la Universidad de Berkeley en el año 2004 por los profesores Peter Lyman y Hal Varian, a instancias de Microsoft Research, Intel, HP y EMC, la información que se genera y se registra en el mundo aumenta a un ritmo de solamente 30% anual desde 1999.
En los 90 Vinge lanza un artículo en Internet que plantea la aparición futura de una inteligencia superhumana que acabará con la era de los hombres. Las vías para ellos serían:
1.- Desarrollo de ordenadores superinteligentes que superen nuestra capacidad intelectual.
2.- Surgimiento de grandes redes computacionales que funcionen como redes neuronales de un gran cerebro rector supra inteligente.
3.- Interacción tan estrecha entre seres humanos y ordenadores de modo que los primeros podrían llegar a tener capacidades computacionales elevadas, por encima de las humanas.
4.- Manipulación genética tan avanzada que se podría hacer seres humanos con capacidades cualitativamente superiores.

Tecnología necesaria para la singularidad
Hay dos grupos de tecnología que los defensores de la singularidad proponen como caminos por los cuales se llegará a tal grado de desarrollo intelectual:
Inteligencia artificial
Según los pensadores, cuando el ser humano cree una nueva forma de vida inteligente, la llamada inteligencia artificial (IA), nuestra comprensión de nosotros mismos como seres pensantes cambiará, así como la que tenemos de los fenómenos del universo.
Por otra parte, la IA desarrollará tecnologías avanzadas con mucha mayor rapidez que nosotros. De ahí que la civilización comenzará a cambiar radicalmente a velocidad acelerada. Los robots serían el ejemplo de este tipo de inteligencia que podría procesar y realizar cualquier tarea, más allá de las posibilidades de los humanos.
Máquinas de replicación molecular
La idea de esta tecnología es construir máquinas que manipulen la materia a nivel subatómico, de modo que la realidad pueda ser controlada de muchas maneras, entre ellas los genes de los individuos. A su vez estos equipos podrían pensar y trabajar por sí mismos.
La evolución según el transhumanismo

Robots, inmortalidad y Google
Lo que podría parecer una teoría utópica y nostálgica de la ciencia ficción cuenta con las inversiones millonarias de compañías como Google o Nokia.
En un capítulo de The Big Bang Theory, Sheldon, el peculiar protagonista, se encuentra en estado de pánico al calcular que tan solo va a vivir 60 años más. “¿Te parece poco?”, le pregunta su compañero de piso con cara de escepticismo.Sheldon le muestra una línea del tiempo con una fecha marcada en rojo: la Singularidad Tecnológica ocurrirá ahí y él morirá poco antes, perdiéndose la posibilidad de “descargar” su mente en una máquina y ser inmortal.Podría parecer una teoría más de un universo de ciencia ficción, pero sus defensores no son simples científicos locos: está la NASA, está Nokia. Y está Google.
De hecho, Google y Nokia son dos de los principales inversores de la Singularity University, que ofrece diversos cursos de varias semanas sobre disciplinas que van desde la nanotecnología hasta la bioinformática con un objetivo clave: formar a futuros líderes que entiendan un mundo en el que el crecimiento y los cambios ocurren de forma exponencial. Pero, ¿qué es exactamente la Singularidad Tecnológica y por qué han decidido los líderes TIC invertir en ella?
Un mundo de robots
Avances informáticos exponenciales e inteligencia artificial
La teoría de la Singularidad Tecnológica sostiene que, en un mundo en el que los ordenadores son cada vez más rápidos (y además son más rápidos más rápido), llegará un momento alrededor del año 2045 en el que la inteligencia artificial de estos ordenadores será mayor que la inteligencia de todos los cerebros humanos del mundo juntos. Qué ocurrirá entonces es difícil de imaginar porque será algo hasta ahora nunca visto por la humanidad. Un cambio equivalente a la aparición del hombre en la Tierra, según dicen los más fervientes defensores.
Detrás de esta teoría hay muchos nombres, pero los más recurrentes suelen ser el del escritor de ciencia ficción Vincent Vinge, que aseguró en 1993 en una conferencia en la NASA que en unos 30 años existirían los medios tecnológicos para “crear inteligencia superhumana”, indicando que “poco después, la era humana habrá acabado”; y sobre todo el de Ray Kurzweil, uno de los mayores difusores y creyentes en la Singularidad. ¿Un loco más? Quizá, aunque no parece ser la opinión de Bill Gates, que aseguró que Kurzweil era la persona que mejor predecía “el futuro de la inteligencia artificial”.
Bill Gates es, de hecho, uno de los grandes líderes TIC fascinados con la idea, y su presencia es frecuente en las distintas convenciones singularitarianas que tienen lugar a lo largo del año. De hecho, ha afirmado que si se logra un avance histórico en inteligencia artificial, lograr que “las máquinas puedan aprender”, eso “valdrá diez Microsofts” (aunque quizá el hecho de que se quede en solo diez indique que, aunque la idea le entusiasma, no es algo en lo que deja su dinero y sus pensamientos).

Google y la inmortalidad
En el mismo episodio de The Big Bang Theory citado en este post, Sheldon decidía preservar su cuerpo para poder vivir más de esos 60 años (y ser transferido a un ordenador), para lo que construía un robot con un monitor que mostraba su cara y era quien salía al mundo.
¿Más ciencia ficción? Hace solo unos meses, los asistentes a un evento de recaudación de fondos en San Francisco pudieron hablar con el robot del cofundador de Google Sergey Brin, controlado por este desde la otra punta del país. El robot se movía entre las distintas mesas y participaba en las conversaciones como si Brin estuviese en realidad allí.
Y es que en Google sí parecen ver la Singularidad Tecnológica como algo real y muy cercano y con una rentabilidad potencial muy elevada. Para no perder el tren, la compañía ha invertido más de 250 millones de dólares en la Singularity University, fundada hace tres años, como apuntan en su web oficial, que cuenta también con Autodesk (también más de 250 millones) y Nokia entre sus filas de inversores.
¿Qué mueve a estas compañías a poner su dinero en algo así? Posiblemente se trate de una combinación de curiosidad, interés científico y valoración de su potencial: si al final todo resulta ser cierto, lo mejor es estar en el centro del huracán y manejar los hilos. De eso parecía querer convencer Peter Thiel, cofundador de PayPal y uno de los grandes convencidos de la Singularidad, a una serie de líderes TIC (Larry Page, Philip Rosedale de Second Life, Dustin Moskovitz, Pierluigi Zappacosta de Logitech, etc) en una cena que organizó el pasado mes de octubre a la que también invitó a representantes de las principales instituciones pro-Singularidad. Larry Page, por lo menos, parece convencido.

Fuente:
1.- Wikipedia | Vernor Vinge
2.- Wikipedia | Transhumanismo
3.- Wikipedia | Raymond Kurzweil
4.- Wikipedia | Inteligencia artificial
5.- Wikipedia | Singularidad tecnológica
6.- Wikipedia | Universidad de la Singularidad
7.- Siliconnews | La Singularidad Tecnológica: robots, inmortalidad y Google
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